En la reserva de El Pachijal habitan 42 especies de mamíferos, 115 de aves, 17 de anfibios, 13 de reptiles y nueve especies de peces, según los últimos estudios científicos. Fotos: Galo Paguay / Viajar

En la reserva de El Pachijal habitan 42 especies de mamíferos, 115 de aves, 17 de anfibios, 13 de reptiles y nueve especies de peces, según los últimos estudios científicos. Fotos: Galo Paguay / Viajar

El encanto escondido que tiene El Pachijal

Edwing Encalada. Redactor (I)

En la reserva de El Pachijal, ubicada dentro del bosque nublado del Distrito Metropolitano de Quito, se puede vivir una experiencia selvática a escasos 75 km de la capital.

La reserva se ubica en el límite del cantón Quito con San Miguel de los Bancos y Pedro Vicente Maldonado. Este bosque es parte de una de las regiones más biodiversas del mundo, el Chocó andino. Además, figura entre los 21 mejores lugares del mundo para ser visitados en el 2017, de acuerdo con una selección de la revista Traveler, de National Geographic.

El agua cristalina que corre por su río es producto del encuentro de la neblina y la vegetación. El entorno de su río aporta hasta con el 22% de las especies de aves del Distrito Metropolitano.

Este sector, además, está considerado como patrimonio arqueológico porque aún se conserva el legado del pueblo yumbo, cultura precolombina que habitó en el noroeste de Quito.

Cuando el visitante recorre la zona, solo requiere dar unos pocos pasos para encontrar diferentes tipos de vida animal. Un factor clave para esto es la diversidad de pisos climáticos que cuenta la región de Mindo.

Los últimos estudios científicos determinaron que solo en El Pachijal habitan 42 especies de mamíferos, 115 dde aves, 17 de anfibios, 13 de reptiles y nueve especies de peces.

Solo en ranas, esta zona cuenta con nueve especies, las cuales habitan en las orillas del río y se esconden entre las epífitas, los helechos, las bromelias y las orquídeas.

La observación de aves es el pilar fundamental de la conservación de este bosque. Los pobladores suelen alimentar a tangaras, tucanes, colibríes, entre otras aves.

El alegre canto de los quetzales de cabeza dorada, el tucán barbudo y el solitario andino, el cual emite un sonido muy similar a un rondador, le da otro matiz a este lugar.

Aquel canto a veces se ve interrumpido por el sonido estridente de las pavas de monte, el picoteo de cinco variedades de pájaros carpinteros y el singular grito del gallo de la peña, el ave símbolo de esta región y cuyos nidos están cerca de las cascadas del río.

Aquí la naturaleza tiene sus horas. El mejor horario para observar aves es de 06:00 a 08:00 y de 16:00 a 18:00. En la mañana, además, puede llegar a observar a una colonia de monos aulladores.

A las ranas, en cambio, se las puede observar mejor en la noche, con la ayuda de linternas, debido a que a esa hora salen para alimentarse.

Alojarse en el Pachijal EcoLodge tiene un costo de USD 50 por la cabaña doble, promoción que solo se extenderá hasta noviembre. Fuera de la reserva, también existen otras opciones para hospedarse.

Para realizar la ruta hacia el río, lo recomendable es hacerlo con un guía nativo, debido a que en este sector habitan dos especies de serpientes equis.