La laguna de Cuicocha (laguna de los dioses en kichwa) se ubica a 120 km al norte de Quito. Es un cráter volcánico al pie del volcán Cotacachi, en la cordillera Occidental de los Andes ecuatorianos. Fotos: María Gabriela Castellanos / Viajar

La laguna de Cuicocha (laguna de los dioses en kichwa) se ubica a 120 km al norte de Quito. Es un cráter volcánico al pie del volcán Cotacachi, en la cordillera Occidental de los Andes ecuatorianos. Fotos: María Gabriela Castellanos / Viajar

Cotacachi, un valle con una rica cultura

María Gabriela Castellanos. Redactora
(F-Contenido Intercultural)

A tres horas y media de Quito está el valle de Íntag, un lugar privilegiado que se encuentra en un punto con alta biodiversidad. Su riqueza subterránea, cotizada por sus grandes yacimientos mineros, se equipara con la riqueza cultural y natural donde los visitantes pueden ‘desconectarse’ y disfrutar.

Una primera parada es San José de Magdalena, donde viven cerca de 200 familias. Las mujeres crearon la Corporación Talleres del Gran Valle, donde realizan algunas actividades productivas. Una de ellas es la producción de artesanías de lufa, una fibra natural que se extrae de la luffa, una planta nativa. Con ella realizan esponjas de baño, bolsos, figuras decorativas y lámparas.

A 40 minutos de este lugar se encuentran las cabañas Ecojunín. Este proyecto turístico nació como una contrapropuesta a las actividades extractivistas en el sector y para generar ingresos para los miembros de la comunidad.

Las personas que se hospedan allí pueden realizar caminatas a cascadas y ríos cercanos. En este lugar se hizo un redescubrimiento de una rana que se creía extinta: la arlequín hocicuda, que puede sorprender a los viajeros en las caminatas nocturnas, al igual que otra fauna que se desplaza por el bosque en horas de la noche.

El Rosal es un caserío de 79 habitantes. Las mujeres de la comunidad crearon una asociación que produce cremas, champús y jabones de aloe vera con ingredientes 100% naturales. Sus componentes vegetales se cultivan en sus terrenos y todo el proceso de elaboración se realiza en una pequeña fábrica abierta a los turistas.

El complejo de Nangulví es otra parada obligatoria en la zona. Sus aguas termales son una alternativa ideal para descansar después del largo camino a través de estos caminos por senderos de bosque. Desde aquí se pueden organizar caminatas a cascadas y también se puede practicar rafting en sus ríos.

En Pucará, las artesanías con cabuya son las protagonistas. Las mujeres realizan carteras, envases y artículos decorativos procesando la fibra natural mediante técnicas ancestrales.

Los viajeros pueden hospedarse en cabañas o en casas familiares. Desde Quito se puede tomar un transporte en la terminal La Ofelia, ubicada al norte de la ciudad.

Al llegar a la parroquia García Moreno se puede tomar una ‘rancherita’ para acceder a las comunidades. Así se conoce al transporte privado que permite acceder a los encantos de la zona.