20 de noviembre de 2017 00:00

Wilman Ordóñez, un montuvio del Puerto

El escritor y folclorista Wilman Ordóñez es autor de una docena de libros sobre cultura montuvia, tradición oral y folclor. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

El escritor y folclorista Wilman Ordóñez es autor de una docena de libros sobre cultura montuvia, tradición oral y folclor. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García.
Redactor agarciav@elcomercio.com
(F-Contenido Intercultural)

Los viajes de la infancia a un pueblo “macondeano” como Simón Bolívar, en la provincia del Guayas, afianzaron sus lazos con lo que él llama la magia oral del pueblo montuvio. Fueron cruciales para reconocer la heredad de sus abuelos y de sus padres, campesinos de machete y caballo que migraron a la ciudad.

El escritor y folclorista guayaquileño Wilman Ordóñez Iturralde recuerda los viajes en tren de Durán a Milagro y el transbordo en ranchera o chiva hastaSimón Bolívar.“Hay un río maravilloso, Los Amarillos, que ahora suele estar seco. Alrededor se asentaban montuvios con ascendencia gitana, que vivían de jolgorio y aquelarres todos los días, tengo las fiestas en la memoria, a punto de lámparas de candil y querosene. Fiestas de arroz quebrado, bailes de amorfinos y zapateo”.

Los bailes criollos, cruzados con danzas andaluces y gitanas, marcaron la estética de la danza que impulsaría años después como bailarín y coreógrafo de la Compañía de Danzas Costeñas Retrovador.

“Somos especialistas en una nueva forma de comprender la danza en el Litoral, a través del zapateo”, explica el director de Retrovador, conjunto guayaquileño que celebra 31 años de creación. “Entendimos que los bailes de zapateo eran los más antiguos que el pueblo montuvio hereda del folclor español, para nosotros tiene mucho que ver ese mestizaje” .

El grupo ha llevado el folclor costeño por países como Brasil, México, China, Costa Rica, Perú, Colombia, Venezuela, Chile y Bolivia. El año pasado, obtuvo la medalla Benjamín Carrión al Mérito Cultural de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE).

Las coreografías han sido extraídas –y recreadas- a partir de investigación de la tradición oral montuvia o montadas a partir de la proyección estética; un método que ofrece la libertad para representar artísticamente al campesino costeño, a través del baile.
Retrovador cuenta actualmente con un cuerpo de 20 bailarines.

Marcos Coronel es el subdirector; Javier Zurita es coordinador general y como coreógrafo y coordinador escénico está Bayrone Prieto.

El grupo celebrará sus 31 años de recorrido con una gala intercultural de danza, prevista para el jueves, 30 de noviembre del 2017, en la Casa de la Cultura Núcleo del Guayas. Entre los ballets folclóricos invitados están Inti Raymi de Ambato, Marimba Tierra Negra de Esmeraldas y el Spondylus de Manta.

La compañía fue fundada el 26 de noviembre de 1986, por los hermanos Ordóñez-Iturralde y por el coreógrafo Jorge Aguas. A quien menos le gustaba la danza era al segundo de los hermanos, interesado más en la historia y en la escritura literaria -el primer libro de Ordóñez fue de poesía-, pero ante la muerte prematura de la mayor de las hermanas, Grace, quien había fundado antes el grupo Renacer, lideró el nuevo conjunto.

La idea era crear un conjunto que repensara las mentalidades en torno a la costeñidad -dice-, a la memoria social litoralense, a esa fractura que había entre el campo y la ciudad, en torno al campesino montuvio y al hombre urbano de Guayaquil, como ser y sujeto porteño. “Guayaquil tiene un deber histórico y moral frente a esta región diversa, frente a esta litoralidad”.

Una fractura que él había vivido en carne propia. “Soy un montuvio porteño, alguien que reconoce que una identidad no es fosilizada, que está en construcción. Y defiendo esas categorías, son posibles”.
Es parte de reconocer la heredad de sus mayores y de la gente que ha conocido durante décadas de investigación histórica. “Lo montuvio y lo porteño me constituyen por igual, me definen y me ha resignificado profundamente”, dice.

Ordóñez llama la atención sobre otra identidad que, según él, debe ser repensada: el tema de la porteñidad. “Para algunos, lo porteño se quedó en la literatura del 30; para otros, en los abuelos que vestían bonito, para otros no existe, y para otros está en la Bahía, en los mercados”, agrega.

Perfil

Investigador. Es guayaquileño, tiene 48 años, empezó a bailar danzas costeñas a los 13, a los 17 fundó Retrovador, junto con sus hermanos. El escritor y folclorista Wilman Ordóñez es autor de una docena de libros sobre cultura montuvia, tradición oral y folclor.
Es miembro de la Academia de Historia.

Gala de danza

El jueves 30 de noviembre (18:00), el grupo celebra su aniversario en la Casa de la Cultura del Guayas.

Invitados

Participarán grupos folclóricos de Ambato, Esmeraldas y Manta. El valor de la entrada es de USD 3.

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