18 de agosto de 2016 00:00

El Warachicuy se festeja por los 14 años de un saraguro

El sabio Alejo Valdivieso lideró la ceremonia en la comunidad Las Lagunas.

El sabio Alejo Valdivieso lideró la ceremonia en la comunidad Las Lagunas. Foto: Cortesía de Walter Sigcho

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

En la cultura indígena Saraguro cumplir 14 años de edad tiene una fuerte y especial connotación. Es el paso oficial de un joven a la vida adulta y las familias lo celebran con el ritual andino del Warachicuy.

Este término kichwa interpretado al español significa que los jóvenes se convierten en ciudadanos comprometidos con su comunidad. En el cantón lojano de Saraguro, los padres hacen la fiesta cuando su hijo, hombre o mujer, cumple los 14 años.

Una tradición que para los mestizos se asemeja al festejo de los 15 años. Esta celebración la vivieron 13 jóvenes de noveno año de básica del Centro Educativo Intercultural Inti Raymi, de la comunidad de Las Lagunas. Cada 20 de junio, este acto es parte de la celebración del Inti Raymi o Fiesta del Sol que organizan los pueblos indígenas.

Según los registros históricos, en la época inca, el Warachicuy era una fiesta apoteósica celebrada una vez al año para calificar a los nuevos guerreros.

El rito se hacía a través de exámenes y pruebas físicas competitivas y de habilidad; y había una calificación previa para admitir a los nuevos ciudadanos con rango y jerarquía.

En la actualidad hay cambios, pero también se exige preparación personal y espiritual de por lo menos un mes. En ese tiempo el joven y sus padres recibieron charlas, se comprometieron a mejorar sus relaciones y asumieron más responsabilidades.

El proceso de preparación finalizó una semana antes de la ceremonia, con la prueba física. Esta consistió en un recorrido de una parte del conocido como Camino del Inca, que atraviesa el cantón, en una zona alta para que los jóvenes conozcan sus raíces y los valores espirituales que marcan el pensamiento andino.

El docente Segundo Saca acompañó a los estudiantes y padres de familia en la agotadora travesía. Para Rosa Delia Quishpe, exdirectora del centro Inti Raymi, en ese proceso hay un acto de oraciones para que el universo les conceda bendiciones y fortaleza a los jóvenes y sus familias. “No es un simple acto folclórico”.

Aurelio Chalán y María Quishpe acompañaron en todas las actividades a su hijo Aymik. Para ellos, el Warachicuy es una forma de prepararlos para la vida y que entiendan sus nuevos roles. También, con esta práctica se mantiene viva una tradición ancestral.

El ritual se cumplió de 12:00 a 13:00 con tres actos simbólicos. Una ceremonia de purificación con un sabio y el trenzado especial del cabello por parte de uno de los padres. Además, los padrinos entregaron la nueva indumentaria típica que vistieron en ese momento.

Como complemento, a la mujer le colocaron un collar de mullos y una faja multicolor. Al hombre, un cinturón de cuero, como símbolo de identidad del pueblo Saraguro. Esas prendas lucieron con orgullo Álex Silva, Samy Maita, Álex Macas, Tanty Apurimak, Mallki Japón, Amawta Quizhpe…

Según la exdirectora, la entrega de la vestimenta es porque -hasta antes de esta ceremonia- los jóvenes visten su prenda sencilla para el diario o cualquier actividad. “Con el atuendo típico fortalecen la identidad y hay una connotación fuerte con la comunidad”.

Mientras que la trenza, la utilizarán en adelante para mantener recogido el cabello y no cortarlo. Por eso, el Warachicuy se institucionalizó como parte del Inti Raymi en este centro educativo y ya tiene trascendencia histórica.

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