29 de noviembre de 2016 00:00

Viviana Cordero recrea mundos mágicos

La actriz Maritza Valarezo se alista para iniciar el rodaje. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

La actriz Maritza Valarezo se alista para iniciar el rodaje. Foto: Paúl Rivas / EL COMERCIO

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Fernando Criollo
Redactor (E)

Cuando todos los equipos, incluyendo los actores, están en sus posiciones, la directora Viviana Cordero levanta la voz para pedir silencio en el set. De pronto, todo el barullo y el correteo cesan y a la orden de la directora se graba la escena.

El rodaje de ‘Solo es una más’, la próxima película de la directora ecuatoriana, comenzó la semana pasada en Quito luego de un proceso de desarrollo que ha tomado cuatro años.

La cinta narra la historia de Mateo (Joaquín Wappenstein), un muchacho aficionado al deporte y al cine, que debe convivir con sus constantes ataques epilépticos. Su vida cambia radicalmente cuando conoce a Natalia (María Teresa Guerrero), una joven alegre y despreocupada que atraviesa por una ruptura amorosa.

Para filmar más de 70 escenas que serán parte del filme se ha establecido un cronograma de 26 días de rodaje. Para el equipo de producción es quizá la etapa más corta pero al mismo tiempo la más intensa.

La primera fase se inició en el expenal García Moreno. En el interior del viejo presidio, el largo y frío corredor del pabellón D se transformó en un sombrío mundo surrealista habitado por extraños seres.

La directora explica que se trata de un lugar al que Mateo se transporta cuando tiene un ataque epiléptico. Frente a una mesa de billar ‘El hombre de la armadura’ (Vicente Mejía) y ‘El sombrerero’ (Pedro Saad) juegan una partida mientras entablan una conversación.

Esta representación, dice Cordero, parte de las descripciones recogidas en el guion y puestas en escena con la colaboración del director de arte Jesús Pérez y Lorena Cordero, en el diseño de producción.

Cuando Lucy Da Silva termina de retocar el maquillaje de ‘El sombrerero’, Cordero se acerca a Pedro Saad para dirigir sus diálogos y movimientos, de manera que compaginen con los movimientos de la cámara. Para Nadia Cordero, hija de la directora, este es su primer cargo profesional como asistente de dirección. Atenta a la construcción de la escena, también aporta con algunas ideas.

Afinados los detalles, el silencio vuelve a invadir el set y Fabricio, Paúl, Orlando y Wilmar empiezan a ejecutar el movimiento de la cámara que sale detrás de una cortina roja para acercarse hasta los personajes que hablan frente a la mesa de billar. Luego de un par de ensayos se graban las primeras tomas y tras unos ajustes, el director de fotografía Juan Rivero y la directora se quedan conformes con el resultado.

En total se graban siete tomas de la misma escena, pero no es la única. En otras escenas, Mateo se encuentra con personajes como una madre medieval, una enana, un chico musgo o una mujer árbol.

El proceso es largo, el lugar es frío, pero entre el equipo técnico hay un ambiente de camaradería. Cuando terminan la escena de ‘El sombrerero’, Wappenstein se cambia de ropa para filmar la siguiente escena. Desde el pasado domingo, María Teresa Guerrero regresó al Ecuador para incorporarse al rodaje, en el papel de Natalia, la amiga de Mateo.

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