20 de febrero de 2015 15:42

Verónica Durán explora las raíces indígenas en el poemario Runa Nueva

Verónica Durán presentó su poemario Luna Nueva,  en la librería Pedro Páramo de la Casa de la Cultura, en Cuenca.  Foto: Xavier Caivinagua  /El Comercio

Verónica Durán presentó su poemario Luna Nueva, en la librería Pedro Páramo de la Casa de la Cultura, en Cuenca. Foto: Xavier Caivinagua /El Comercio

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Redacción Cuenca

En la intimidad de una pequeña librería, abarrotada de lectores, la escritora cuencana Verónica Durán presentó su tercer poemario titulado Runa Nueva. El acto se cumplió la noche de este jueves 19 de febrero del 2015 en la cafetería Pedro Páramo de la Casa de la Cultura del Azuay, ubicada en el centro de Cuenca, en el sur del Ecuador.

Los 34 poemas que conforman Runa Nueva son el producto de las experiencias que su autora vivió desde la niñez en la búsqueda de las raíces culturales. Luego de viajar por Europa y América Latina, vivir en Estados Unidos, y ser huésped frecuente de comunidades indígenas ecuatorianas, Durán encontró las respuestas y las convirtió en poesía.

Runa Nueva es un reconocimiento a las raíces ancestrales, asegura la autora. Ese enfoque convierte al libro en un diálogo interlingüístico e intercultural, expresa Cristóbal Zapata, quien fue el gestor de líneas editoriales en la Casa de la Cultura, institución que patrocinó la publicación.

El crítico literario fue el encargado de seleccionar los versos de un extenso diario que guarda Durán desde su niñez. Los textos hablan de la Pachamama o Madre Tierra, del ser humano y elementos de la naturaleza.

El libro fue escrito para un público diverso, pero tiene una dedicatoria especial para quienes están en una búsqueda personal. Eso le pasó a ella. “Runa nueva es encontrar en nosotros el amor a lo que somos como seres humanos”.

“Verónica se reconoce en una minoría social, que son los indígenas. Ese componente supone una cierta postura política”, añade Zapata. El contacto con las comunidades y la naturaleza desarrolló la autora ese amor por las culturas, dice su padre René Durán.

Ella también es maestra y trabajó en escuelas interculturales en Nueva York, ciudad en la que vivió casi 10 años. Además, domina los saberes ancestrales; aprendió de su madre a trabajar con las plantas y heredó de su padre el amor por las letras.

Antes de Runa Nueva, la cuencana publicó dos libros: ‘Poemas menstruales’, en 1999 y ‘Nueva Yo’, en el 2004. La última publicación presenta una etapa más madura en las letras y en su vida personal. Sus textos también aparecen en antologías y revistas.

Runa Nueva es parte de la colección Letra Abierta, que se creó para recoger las propuestas de autores nóveles. El libro está a la venta en la librería de la Casa de la Cultura, ubicada en las calles Luis Cordero y Córdova, en el centro de la capital azuaya. Cuesta USD 5.

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