25 de agosto de 2017 15:02

Vendedor egipcio víctima de racismo recibe muestras de amor en Rio

Mohamed Ali Abdelmoatty Kenawy fue atacado en Río de Janeiro cuando un local le dijo que regrese a su país y rompió el carrito en el que el musulmán vende comida típica árabe. Foto: AFP.

Mohamed Ali Abdelmoatty Kenawy fue atacado en Río de Janeiro cuando un local le dijo que regrese a su país y rompió el carrito en el que el musulmán vende comida típica árabe. Foto: AFP.

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Agencia AFP

¿Brasil se sumó a la ola xenófoba que inunda otros países?, se preguntaron los cariocas al ver el video de un ataque racista contra un vendedor ambulante musulmán en Rio de Janeiro.

Al parecer no. Muestras de amor y solidaridad convirtieron al humilde vendedor callejero en un héroe popular. Aunque su historia esconde algunos matices.

Todo comenzó el 3 de agosto, cuando Mohamed Ali Abdelmoatty Kenawy, de 33 años, maniobraba su carrito cargado de pasteles árabes y humus que vende cada día en el centro de Copacabana.

De repente, un hombre calvo y corpulento se aproximó y comenzó a gritarle.

“¡Vete de mi país!”. “Soy brasileño y mi país está siendo invadido por estos miserables hombres bomba que matan niños!”, vociferó frente a Kenawy, que llegó hace tres años a Brasil, donde todos lo llaman “el refugiado sirio”, aunque sea de nacionalidad egipcia.

Delgado, con anteojos y un prolijo cabello negro, Kenawy no reaccionó; apenas recogió la comida que había quedado desparramada en la calle.

La violencia sólo se detuvo cuando una joven de 19 años, Beatriz Bastos de Souza, que estaba entre el público que se agolpaba para descifrar el griterío, decidió intervenir y filmar la agresión.

Mohamed Ali Abdelmoatty Kenawy, víctima de un ataque en Río de Janeiro de Brasil trabaja en su puesto de venta de comida árabe en Copacabana. Foto: AFP.

Mohamed Ali Abdelmoatty Kenawy, víctima de un ataque en Río de Janeiro de Brasil trabaja en su puesto de venta de comida árabe en Copacabana. Foto: AFP.

“Aquél hombre empezó a patear el carro, luego empezó a patear y golpear a Mohamed”, relató el jueves 24 de agosto de 2017. “Había unos tres o cuatro, no era sólo uno, y yo me puse en el medio pidiendo '¡por favor, paren!'”.

Entristecido, Kenawy evitó volver al lugar durante dos días. “Ese hombre no rompió simplemente mi carro”, dijo a la AFP . “ Rompió mi felicidad”.

Bastos de Souza no se quedó de brazos cruzados. Pese a que Kenawy rechazó su propuesta de denunciar el ataque ante la policía, ella le llevó el video a los agentes.

“Me dijeron que lo borrara, que no obtendría ningún resultado”.

Entonces decidió enviar el video a Globo, la mayor cadena de TV del país. Tampoco obtuvo respuesta.

Poco después, una empresa más pequeña de noticias aceptó ponerlo en línea. De repente “mi video estaba en todas partes”, afirmó.

Y tuvo un efecto asombroso.

Luego de que el video del ataque que sufrió Mohamed Ali Abdelmoatty Kenawy se difundiera en medios de comunicación el hombre se convirtió en símbolo de la tolerancia de la ciudad. Foto: AFP.

Luego de que el video del ataque que sufrió Mohamed Ali Abdelmoatty Kenawy se difundiera en medios de comunicación el hombre se convirtió en símbolo de la tolerancia de la ciudad. Foto: AFP.

En cuestión de horas, Kenawy estaba sentado dando una entrevista para Globo; miles de personas organizaron una campaña en Facebook para comprar sus pasteles y el alcalde de Rio, Marcelo Crivella, le entregó personalmente una codiciada licencia de vendedor ambulante.

El jueves, la asamblea de Rio aprobó nombrarlo ciudadano ilustre de la ciudad.

“Sabía que los brasileños eran amables, pero después de esto... wow”, dijo Kenawy, impresionado. “No logro expresar lo que siento”.

Kenawy se transformó desde entonces en un símbolo de la tolerancia para los medios brasileños: lo retratan como un sobreviviente de la guerra en Siria que, tratado con violencia, se negó a devolver el golpe.

“Mostró el anhelo de paz y prosperidad compartido por todos aquellos que buscan refugio en Brasil”, dijo el concejal Wanderson Nogueira, que impulsó la condecoración de Kenawy.

No pasan más de cinco minutos sin que la esquina de Kenawy en Copacabana aparezca alguna persona para sacarse una foto o gritarle “Felicitaciones, Mohamed” al pasar en auto.

Ahora en la esquina de Kenawy en Copacabana aparecen constantemente personas para sacarse una foto o gritarle “Felicitaciones, Mohamed” al pasar en auto. Foto: AFP.

Ahora en la esquina de Kenawy en Copacabana aparecen constantemente personas para sacarse una foto o gritarle “Felicitaciones, Mohamed” al pasar en auto. Foto: AFP.

Kenawy, en realidad, no es un refugiado sirio, sino un inmigrante pobre y trabajador. Su familia tiene raíces sirias, pero él es un ciudadano egipcio que se mudó buscando mejorar su situación después de tener que cerrar su restaurante.

Ni siquiera tuvo que pedir asilo en Brasil. Obtuvo su residencia permanente tras casarse con una brasileña con la que ahora tiene un hijo de tres meses. “No estaba en guerra”, aclara.

Empezó vendiendo sus pasteles en una mesa diminuta en Rio y luego consiguió un carrito. Ahora sueña con abrir su propio 'food-truck'.

Y el episodio que lo hizo famoso puede no haber sido un ataque islamofóbico, como parecía.

Aunque brutal y racista en su esencia, el motivo de la agresión puede estar relacionado con una disputa de territorio entre vendedores ambulantes, según la prensa local.

Bastos de Souza dijo que Kenawy había molestado a una pequeña mafia local.

Mohamed Ali Abdelmoatty Kenaw ha vivido en Brasil desde el 2014 y fue víctima de un crimen de odio. El incidente fue filmado y difundido en Brasil, donde se volvió viral. Foto: AFP.

Mohamed Ali Abdelmoatty Kenaw ha vivido en Brasil desde el 2014 y fue víctima de un crimen de odio. El incidente fue filmado y difundido en Brasil, donde se volvió viral. Foto: AFP.

Uno de los peatones que merodeaba por el puesto de pasteles consideró injusto que el recién llegado se adueñara de una esquina antes dominada por vendedores locales. “Los brasileños son expulsados, ¿acaso eso es justo?”, se preguntó este hombre, que no quiso ser identificado.

Más allá de los detalles, el cuento de hadas del inmigrante ha encantado a los brasileños, cansados de la recesión, los casos de corrupción y la violencia.

“Lo que pasó es un retrato de las diferentes caras de Brasil: el Brasil acogedor y el Brasil prejuicioso”, afirma la cantante Juli Mariano, de 50 años, que el jueves le compró un pastel para mostrarle su apoyo. “Creo que esta vez triunfó el Brasil acogedor”.

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