13 de mayo de 2015 10:41

Los lirios y las rosas de Van Gogh se reúnen por primera vez en Nueva York

La exposición sucede 125 años después de que Van Gogh escribiera una carta a su hermano Theo para informarle que trabajaba en esas estampas de flores. Foto: Wikicommons

La exposición sucede 125 años después de que Van Gogh escribiera una carta a su hermano Theo para informarle que trabajaba en esas estampas de flores. Foto: Wikicommons

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Agencia EFE

El museo Metropolitano de Nueva York (Met) puso en marcha la exposición 'Van Gogh: Irises and Roses', que reúne por primera vez las cuatro naturalezas muertas, dos ramos de lirios y dos de rosas, que el holandés pintó antes de abandonar el sanatorio de Saint-Rémy en la Provenza francesa.

La exposición, que se inaugura estos días, sucede 125 años después de que Vincent Van Gogh escribiera una carta a su hermano Theo para informarle que trabajaba en esas estampas de flores que había recolectado del jardín del asilo Saint-Paul-de-Mausole, donde ingresó voluntariamente en mayo de 1889.

"Durante su estancia en el asilo olvidó virtualmente las naturalezas muertas, por lo que esta es verdaderamente una secuela directa de la serie de girasoles que hizo en el verano de 1888 en Arles", explicó la comisaria de la muestra, Susan Alyson Stein.

La serie presenta dos parejas de cuadros que combinan el formato horizontal y vertical y que representan, con el brochazo tan vigoroso de Van Gogh, la armonía perfecta entre colores complementarios: el amarillo y el violeta en el caso de los lirios y el rosa y el verde, para las rosas.

Así, la pincelada característica del artista se añade en estos cuadros al poder del contraste entre contrarios, ya sea en formato, en color o en motivos florales, y cuya visión en conjunto permite descubrir un proceso creativo de Van Gogh que de otra manera resultaría imperceptible a los ojos del espectador.

"Cuando miramos estos trabajos vemos que pensaba en los contrastes de colores, pero al mismo tiempo pensaba en las flores, tan evocadoras de la naturaleza", explicó la comisaria, que considera que la serie floral de Van Gogh refleja que el artista era "muy consciente" de sus acercamientos y no solo se guiaba por su intuición.

Van Gogh trabajó en los ramos de lirios y rosas durante su última semana en el sanatorio de Saint-Rémy, en mayo de 1890, donde se refugió durante un año después de que le diagnosticaran una forma de epilepsia.

Las pinturas están expuestas en el mismo orden en que Van Gogh las realizó, ya que, tal y como relatan las cartas que envió a su hermano, tan solo dejó la brocha en una ocasión, cuando pasó de concentrarse en los lirios para centrarse en las rosas.

Según Alyson Stein, los ramos son, de alguna manera, su "tributo final a la primavera y a toda su gloria en el sur de Francia", unos cuadros que fueron terminados tan solo tres días antes de que abandonara el sanatorio para mudarse a Auvers-Sur-Oise, donde moriría en febrero de ese mismo año.

Cuando tomó el tren para poner fin a su aventura en la Provenza las pinturas se quedaron secándose en Saint-Rémy, y tan solo llegaron a Auvers-Sur-Oise un mes antes de su muerte en julio de 1890.

El Met ya contaba con dos de estos cuadros entre su colección pero para esta exposición, que se podrá visitar hasta el próximo 16 de agosto, recibió los Lirios provenientes del museo Van Gogh en Ámsterdam y las Rosas de la National Gallery of Art en Washington.

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