13 de May de 2010 00:00

La universidad debe impulsar la innovación

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Redacción Sociedad



¿Cuál es la tendencia actual de la cultura docente en las universidades del mundo?

Todos los sistemas de educación superior a escala mundial están inmersos en un proceso de transformación. Se trata de un cambio del enfoque curricular que consiste en organizar los títulos por competencias profesionales, para que ganen en calidad, se acerquen a la sociedad, estén atentos a las demandas de su entorno, no solo económicas, sino humanísticas y académicas. Se busca un tipo de enseñanza más significativa y cercana a las necesidades de los estudiantes.

¿A qué responde esa transformación de pensamiento?

Hemos transitado muy rápido de una sociedad que se basaba en la industria a otra que se basa en el conocimiento. Todo se crea y se caduca muy de prisa. Las instituciones superiores que forman a las personas que de alguna forma serán las vanguardias intelectuales de nuestro mundo, tienen que ofrecer una formación que permita afrontar ese cambio de la sociedad de la información.

¿Cómo se pueden plantear esos cambios tomando en cuenta la diversidad de profesorado en Latinoamérica?

fakeFCKRemoveNo podemos hablar de cambios tan profundos sin centrarnos en los contextos. No puede haber soluciones homogéneas, cada una debe adaptarse a su realidad. Los profesores que están en formación pueden ser el germen para otros. Ellos deben actuar de dinamizadores en sus facultades para ir cada vez captando a más colegas y que entiendan el cambio, lo valoren como positivo y vean cómo tienen que adaptarlo a su contexto y realidad.

¿Y si existe resistencia de parte de los docentes?

De entrada el cambio supone un problema. Y más cuando se trata de un cambio de cultura académica que incide sobre las creencias. Todos estamos seguros de que es correcto lo que hemos hecho siempre. Las universidades deben impulsar políticas de innovación y aceptar que habrán momentos de conflicto, de resistencia a esa transformación.

¿Es más difícil proponer esa innovación a los docentes con más edad y trayectoria?

Se necesita un equilibrio. La universidad debe apostar por la formación de profesores jóvenes, porque tendrán una trayectoria académica más larga, su acción podrá ser más continuada. Pero los profesores sénior, que ya tienen una experiencia, un rodaje, también deben participar en eso. Una muestra de ello es que muchos profesores que tienen cierta edad en este momento están liderando proyectos de innovación docente importantes.

En algunas universidades, en cambio, la capacitación docente se dirige a profesores con mayores cargos que, en general, son más adultos.

Hay una cosa importante, las instituciones deben analizar y planificar políticas de profesorado para asegurar el relevo generacional. Porque si no lo hacen pueden tener muchos problemas.

¿La disposición al cambio es distinta entre la universidad pública y la privada?

Depende de las personas. En la institución privada existe una actitud más directiva, pero vienen normas desde la jerarquía, con poca participación de las bases. En la universidad pública, todos los miembros participan en la toma de decisiones y eso es un logro que se debe aprovechar.

¿Cómo hacer que el docente de la universidad pública se sienta parte del cambio?

La universidad pública debe conseguir que la comunidad académica entienda cuál es la misión de la institución y la comparta. Si todos se sienten orgullosos porque su universidad se preocupa, investiga, avanza, la gente tiene ganas de trabajar para mejorarla. Debemos conseguir una institución que aprenda y para eso debemos cohesionar a sus miembros, para que se sientan partícipes de un proyecto común.

Ud. dio un taller en la Universidad Central de Quito. ¿Qué realidad encontró?

Tuvimos la propuesta de un joven profesor de Química de crear un campus virtual. Muchos de los profesores nunca habían entrado en un campus virtual, donde hay foros de discusión, donde se cuelga material, donde hay intercambio de ideas y propuestas. A partir de ese tipo de cosas se cuestiona la posibilidad de incidir en su propio espacio.

¿Qué políticas de innovación se han aplicado en la Universidad de Barcelona, donde usted es docente?

La política de formación de profesorado ha sido una apuesta muy importante para renovar las metodologías. Es indispensable que sea estable, continuada y que se detecten las necesidades específicas de cada centro. Debemos tener claro que eso que en lenguaje coloquial se llama ‘café para todos’ no funciona. Hay que tener políticas globales, pero también ser flexible para reconocer necesidades precisas y atenderlas.

¿Cuáles políticas propone que se apliquen en el país?

Los profesores tienen que trabajar en equipo con los estudiantes. Aquí falta un taller sobre qué significa eso. La tecnología es un instrumento que ayuda mucho si se le da un buen uso. Los docentes (que asistieron al seminario) han entendido que falta modificar algunas estructuras organizativas. Luego, hacer una planificación intensa de la actividad docente y el trabajo colaborativo.

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