21 de enero de 2017 00:00

El twerking quema calorías y tonifica 

Una clase de 60 minutos consume entre 500 y 800 calorías. También fortalece los músculos.

Una clase de 60 minutos consume entre 500 y 800 calorías. También fortalece los músculos. Foto: Eduardo Terán/EL COMERCIO 

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Paola Gavilanes
Redactora (I)
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Exhausta, pero relajada y contenta. Así le dejará una sesión de twerking, un sistema de entrenamiento que consiste en mover la cadera al ritmo de canciones como Dum Dee Dum y Revolution.

Primero se puso de moda en Estados Unidos. Después su práctica se coló en centros de acondicionamiento de Argentina y Colombia. Ahora, finalmente, está en el Ecuador.

El twerking tomó fuerza hace dos años de la mano de Miley Cyrus y Nicki Minaj cuando ejecutaron ciertos movimientos durante sus conciertos. Sin embargo, alcanzó mayor notoriedad cuando la bailarina e instructora de fitness estadounidense Lexy Pantera lo llevó a un nivel profesional. Ella incorporó una serie de pasos y diseñó coreografías para que los participantes –hombres y mujeres- disfruten de sus beneficios mientras se divierten en grupos.

Las clases de twerking duran entre 45 y 50 minutos y son progresivas: los participantes primero aprenden pasos básicos y después arman coreografías.

Las clases de twerking duran entre 45 y 50 minutos y son progresivas: los participantes primero aprenden pasos básicos y después arman coreografías. Foto: Eduardo Terán/EL COMERCIO 


Un encuentro de twerking, según la instructora ecuatoriana Andrea Ortiz, conocida como ‘La Fresa’, quema entre 500 y 800 calorías. Este trabajo tonifica músculos y articulaciones, sobre todo, de las piernas, glúteos y abdomen, pues la mayoría de movimientos se realizan en posición de sentadillas. De hecho, hay coreografías que incluyen ejercicios que activan los músculos del tronco superior.

Su práctica constante –tres veces a la semana- también reduce medidas. Es por esa razón que Ortiz lo sugiere a las mujeres con sobrepeso.

Las clases de twerking duran entre 45 y 50 minutos y son progresivas: los participantes primero aprenden pasos básicos y después arman coreografías.

“Es bastante divertido. Sudas mucho pero terminas satisfecha”, contó Andrea Calero, alumna de Ortiz. Para participar en un encuentro se requiere de una indumentaria especial, que permita ejecutar los movimientos con total libertad: licra, short.

También son indispensables las rodilleras, pues muchos de los movimientos obligan a deslizarse sobre el piso.

Ortiz cuenta que los beneficios del twerking se reflejan desde la primera clase, sin embargo, sugiere una práctica constante (tres y cuatro meses) para constatar los cambios. Adicionalmente, recomienda mantener una dieta saludable, libre de excesos.

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