29 de junio de 2017 00:00

El turismo es el enfoque de un colegio en el Yasuní

La construcción es mixta: con bases de cemento y techos y paredes de materiales naturales.

La construcción es mixta: con bases de cemento y techos y paredes de materiales naturales. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Ana Cristina Alvarado
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

Contar con una unidad educativa en la comunidad Añangu, en el Yasuní, hasta hace 10 años parecía imposible. Los jóvenes de edad colegial se veían obligados a ir a otras comunidades o salir a las ciudades más cercanas como el Coca para poder estudiar el bachillerato.

La educación se convirtió en uno de los principales ejes de la comunidad, así que poco a poco se implementó la infraestructura para acoger desde parvularios hasta bachilleres.

Los espacios pronto tomaron vida con los niños y adolescentes de Añangu, pero también con estudiantes de comunidades aledañas -Pilchi, Sani, Providencia, Indiliama y Pompeya- que encontraron en la Unidad Educativa Vicente Mamallacta una oportunidad para terminar el colegio y continuar con la educación universitaria.

La movilización entre comunidades puede ser muy problemática, pues hay que caminar largas distancias o movilizarse en canoa o lancha. Por ello, la comunidad ofrece un internado gratuito para estudiantes desde octavo año. La estadía, alimentación y el acompañamiento de profesores son financiados por los Añangu.

El bachillerato técnico en información y comercialización turística se ofrece desde hace cuatro años. Desde la siguiente promoción, debido al cambio de currículo del Ministerio de Educación, los estudiantes obtendrán el título de bachilleres técnicos en ventas e información turística.

La educación en turismo responde al motivo de ser de la comunidad, que desde hace dos décadas dejó las caza y deforestación con el objetivo de mantener la biodiversidad del territorio en el que se asienta y ofrecer experiencias turísticas de lujo. De esta iniciativa nacieron dos proyectos turísticos: el Napo Wildlife Center, enfocado en extranjeros, y el Napo Cultural Center, con precios más accesibles para turistas nacionales.

Fredi Albán, rector de la institución, cuenta que hace dos años se inició la contratación de docentes especialistas en cada área, con el fin de ofrecer la mejor educación posible. Estos cambios ya han tenido sus frutos, pues la mayoría de graduados, según dice Albán, fueron a la universidad. La Estatal Amazónica, en el Puyo, es la que más estudiantes de Añangu ha recibido, pero los jóvenes kichwas también han sido admitidos en universidades de Riobamba, Guayaquil y el extranjero.

“El objetivo es tener profesionales propios”, dice Albán, para fortalecer y continuar con los proyectos comunitarios.

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