29 de diciembre de 2017 00:00

Los tsáchilas despedirán el año con rituales energéticos

En el consultorio del poné Abraham Calazacón se realizan los rituales tsáchilas para finalizar el año. Foto: María Victoria Espinosa / EL COMERCIO

En el consultorio del poné Abraham Calazacón se realizan los rituales tsáchilas para finalizar el año. Foto: María Victoria Espinosa / EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

En las comunas tsáchilas solo se realizan dos de los cuatro rituales para fin de año. Augusto Calazacón, historiador oral tsáchila, señaló que hace más de 500 años ellos conmemoraban la fiesta Kasama (Nuevo Amanecer), para despedir el año. Los ancestros se basaban en el calendario lunar para determinar el fin de un ciclo.

Luego, cuando llegó la Iglesia Católica para evangelizar a los tsáchilas, la fecha empezó a coincidir con la Semana Santa, hasta que hace 50 años dejó de realizarse porque los tsáchilas no se identificaban con esa celebración y empezaron a adoptar las costumbres religiosas y festivas de los mestizos.

Así que los rituales de la fiesta Kasama empezaron a realizarse la última semana de diciembre a manera de ceremonias para despedir el año.

Héctor Aguavil, exgobernador tsáchila, señaló que los chamanes de hace cinco décadas empezaron a integrar a los mestizos en los rituales. Poco a poco, cada año llegaban más colonos en busca de limpias y baños para la buena suerte.

Al principio se hacían los cuatro rituales para atraer la abundancia, la buena cosecha, el positivismo y para sellar los lazos de amor.

Pero el ritual de la abundancia y del positivismo tuvieron más acogida. Así que los otros dejaron de hacerse en esta fecha. Para la fiesta Kasama, que se retomó hace 20 años, tampoco se hacen porque se concentran en el ritual de la ayahuasca (una bebida alucinógena).

Pero el chamán Abraham Calazacón, líder del centro cultural Mushily, señaló que este año esos rituales recobrarán vida. Desde principios de esta semana se practican en la comuna Chigüilpe.
Primero se realiza el ritual de la limpia, que sirve para alejar del paciente las energías negativas y las toxinas del cuerpo.

Primero se hace un baño de vapor y luego el chamán elimina el negativismo por medio de rezos. Esos se hacen a través de cantos y de la entonación de instrumentos musicales. “Cada canción es una oración diferente que nos conecta con la naturaleza”, dijo Calazacón.

El siguiente ritual consiste en un baño de florecimiento y endulzamiento. El paciente debe tener su mente enfocada en pensamientos positivos, mientras riega por su cuerpo agua con plantas medicinales, que atraerán las buenas energías durante el año.

Después se realiza el ritual llamado lazos de amor, que se efectúa en familia o en parejas. Esa actividad sirve para liberar a los pacientes de los problemas familiares o económicos. Los pacientes llegan a un estado de relajación en el que ven con claridad el problema y también la solución.

Este ritual proporciona a la familia un manto de protección durante el año, que los cuidará en caso de enfermedades catastróficas, calamidades, robos...

El cuarto ritual es más complejo, porque requiere de un ambiente para que se reúnan los cuatro elementos: aire, fuego, agua y tierra. Se realiza en la noche y requiere de al menos tres chamanes para que invoquen a la naturaleza.

Abraham Calazacón señaló que si bien es un ritual para pedir por la abundancia de la cosecha, también es una oportunidad para agradecer por los cultivos, la alimentación y para dar como ofrenda los frutos típicos de la zona: yuca, plátano, papaya, entre otros.

En este ritual se utilizan instrumentos y plantas medicinales. Los chamanes beben la ayahuasca para conectarse con los dioses de la naturaleza. Dependiendo del nivel de conexión, incluso los dioses pueden predecir cómo será el clima y la producción.

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