26 de julio de 2015 21:45

Tres mitos de las razas de canes gigantes se caen

Michelle convive con sus perras gran danés. Foto: Armando Prado / EL COMERCIO

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Isabel Alarcón

Desde Beethoven hasta Scooby Doo, los perros de razas gigantes han construido su fama gracias a sus hazañas en la pantalla grande. Aunque su aspecto puede intimidar a cualquiera, en realidad son definidos como canes tranquilos, cariñosos e ideales para los más pequeños del hogar.

Al hablar de gigantes, no se puede dejar de lado al gran danés. Los machos pueden alcanzar un peso de 80 kg y una altura de 90 cm a su cruz. Su carácter también cumple con los atributos de estos perros. A Michelle Merizalde la acompañan dos de estos ejemplares.

Ella los define como los “perfectos animales de compañía” por su personalidad amable y su instinto de protección. El vivir en un departamento no ha sido problema para sus mascotas, ya que se adaptan fácilmente a cualquier espacio. 
Carolina Coba, veterinaria de Careforpets, explica que las razas gigantes tienden a ser más hogareñas y menos activas que las pequeñas.

Por eso, no hay inconveniente en que no vivan en un espacio verde, mientras se respeten sus paseos diarios. Merizalde, por ejemplo, las lleva al parque dos veces por día para que interactúen con otros perros y personas.
La gente tiene la percepción de que son mascotas agresivas, pero, por el contrario, los pequeños pueden llegar a ser más temperamentales.

Así lo explica Santiago Prado, veterinario y especialista en comportamiento animal. Es importante que desde los dos meses de vida se promueva su socialización . 
El destinar mayor cantidad de comida a estos perros es otro error frecuente.

Desde que son cachorros, los canes necesitan de una dieta especial con una cantidad precisa de fósforo y calcio. El exceso de estos minerales podría acumularse en los huesos y detener su crecimiento o ubicar dolor en sus extremidades.


Las enfermedades en articulaciones son comunes al igual que la displasia de cadera. A los nueve meses puede recurrir a una radiografía para evitar futuras complicaciones. En las razas de tórax ancho, como el dogo de burdeos, los casos de torzón gástrico son habituales.

Estos se producen cuando el animal practica alguna actividad física antes o después de comer y su estómago se da la vuelta. 
Carlos Ochoa, expositor y criador de dogo de burdeos, recomienda esperar mínimo 45 minutos después de haber ingerido cualquier alimento para realizar una actividad física.

El ejercicio debe realizarse sobre césped y evitar superficies resbalosas, como la baldosa. Los pisos inestables causarán problemas en las patas y pueden causar deformación. Lo lamentable para quienes optan por estas razas es que su promedio de vida es de ocho años; a los cinco, debe empezar a tratarlo como una mascota geriátrica.

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