17 de enero de 2017 00:00

Video en vivo, la delgada línea entre lo público y privado

La transmisión en línea de videos en vivo se ha vuelto una sensación a raíz de que Facebook habilitó este tipo de formato para su red social. Foto Referencial: Pixabay

La transmisión en línea de videos en vivo se ha vuelto una sensación a raíz de que Facebook habilitó este tipo de formato para su red social. Foto Referencial: Pixabay 

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Estéfano Dávila
Redactor
davilae@elcomercio.com (I)

La historia de Kathelyn Nichole Davis ha activado el debate en línea sobre la pertinencia del uso y el consumo de los medios digitales. Ella, una niña de 12 años de Georgia, EE.UU., comenzó el 30 de diciembre del año pasado una transmisión de video en vivo a través de una popular aplicación para dispositivos móviles.

Kathelyn comenzó narrando que fue víctima de abuso sexual por parte de un miembro de su familia y que no podía soportar más la situación familiar que la rodeaba.

Y lo que comenzó como un desahogo, se convirtió en la transmisión en vivo de su suicidio. Para cuando los servicios de emergencia llegaron, la llevaron al centro médico más cercano, pero fue tarde ya: los médicos la declararon muerta.

El video se viralizó de tal modo que se volvió una sensación mediática. Y pese a varios pedidos para que el contenido sea eliminado de la red, muchos sitios todavía lo conservan publicado.

Kenny Dodd, jefe de policía del condado de Polk, en Georgia, Estados Unidos, indicó que muchos de los sitios a los que les hicieron el pedido de bajar el video preguntaron si estaban legalmente obligados a hacerlo. “No tienen una obligación legal, pero a mi juicio, deberían hacerlo por decencia común”, dijo Dodd en declaraciones al portal Heavy.com.

La transmisión en línea de videos en vivo se ha vuelto una sensación a raíz de que Facebook habilitó este tipo de formato para su red social, pero en sí este tipo de transmisiones no son algo nuevo, y nacieron como una forma de satisfacer la curiosidad de la gente.

Sitios como Earthcam.com permiten revisar cámaras ubicadas en diferentes partes del mundo y transportan a los usuarios a las playas de Aruba o a Time Square, en Nueva York, en cuestión de segundos.

Otros servicios ‘online’ como Chatroulette, nacido en 2009, daban la oportunidad a los internautas de conversar aleatoriamente con cualquier persona en cualquier lugar del mundo. No obstante, no pasó mucho tiempo para que este tipo de servicios cruzaran la delgada línea que separa la curiosidad del voyerismo digital.

Según Psychology Today, debido a la proliferación de la tecnología, el hecho de mirar algo que tal vez no deberíamos estar en posibilidad física de ver se ha convertido en la nueva norma.

El voyerismo, explica el artículo, tiene la habilidad de desensibilizar a quien mira, contentándolos con solo mirar en lugar de actuar o hacer algo respecto a lo que ha visto.

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