24 de noviembre de 2017 00:00

Tradiciones afros que buscan atraer al turista

En tres comunidades del norte de Esmeraldas perduran actividades ancestrales. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

En tres comunidades del norte de Esmeraldas perduran actividades ancestrales. Foto: Marcel Bonilla/ EL COMERCIO.

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Marcel Bonilla
Redactor
(F-Contenido Intercultural)

Sobre una pampa de arena los niños de la población de Santa Rosa corren descalzos para evitar ser tocados por una pelota. En sus manos tienen un trozo de tabla o paleta para protegerse de un balonazo, mientras gritan emocionados.

El juego de la quemada es uno de los principales que se practican en esta comunidad afro, todas las tardes, cuando las madres regresan de ‘conchar’ (extraer las conchas del manglar) y los padres de las faenas de pesca.

Alrededor de la pampa o desde las azoteas de las casas, los vecinos se sientan para mirar el juego, que dura hasta que caiga la tarde y entre la noche.

Santa Rosa es una de las comunidades afros del cantón Eloy Alfaro en las que se puede ver a los niños entreteniéndose con juegos ancestrales, a las mujeres cantando arrullos, sacando conchas del manglar, entre otras actividades ancestrales del pueblo afro.

Estas tradiciones que son propias también de otras comunidades como El Bajito y Pampanal de Bolívar, buscan ser un nuevo gancho turístico del norte de Esmeraldas.

Óscar Castillo, jefe de comunicación y promoción turística del Municipio de Eloy Alfaro, señala que ya se empezó un trabajo conjunto con estas comunidades para elaborar un proyecto turístico, en el que se exhiban todas estas tradiciones a quienes visiten la zona.

La propuesta incluye una ruta por el manglar que se inicie en Limones y recorra con marea alta, todo el túnel natural conformado por ramas de mangle, hasta llegar a poblaciones como El Bajito, Santa Rosa y Pampanal de Bolívar.

En Santa Rosa, los niños elaboran el chango (objeto de madera) con ramas de mangle. También, tallan trompos a machetes, como se hacía hace casi 50 años en la misma zona.

El 100% de población de Santa Rosa -conformada por cerca de 400 personas- es afroesmeraldeña y se dedica a la extracción de conchas, churos piacuil, cangrejos y a la pesca artesanal en canoas de madera.

Los más antiguos de la población, como Anselmo Rodríguez, permanecen en los portales de sus casas mientras hacen las veces de guardianes de estas costumbres.

Otra de las actividades ancestrales que se mantienen vivas en Santa Rosa, cuenta Rodríguez, se observa en los velatorios. Los afros despiden a sus difuntos con arrullos y tocan el bombo durante toda la noche. Algo similar ocurre durante las procesiones.

En esa comunidad no hay parques de recreación, pero el manglar sirve como el espacio de distracción para niños y adultos donde además de intercambiar experiencias se comparten los alimentos.
En el pueblo también hay narradores de historias de la tradición del pueblo afro, como los cuentos de La Tunda y El Riviel, historias de personajes mitológicos que tienen su origen en los ríos y manglares .

Lorena Piñeiro, una de las concheras, espera que este esfuerzo por mantener vivas estas tradiciones se vea reflejado en las iniciativas turísticas.

“Hemos dado impulso a la conservación de tradiciones como el canto de arrullos que motivan al cuidado del manglar”, señala Wagner Ospina, director de Cultura del Municipio de Eloy Alfaro.

Las competencias de natación y el juego de la quemada bajo el agua, son dos de las actividades recreacionales en las que participan niños desde los cinco años, tanto en Santa Rosa como en El Bajito.

Según Castillo, el objetivo del proyecto turístico es mostrar la cultura de este sector, desde la música, gastronomía y las creencias religiosas que se manifiestan en grandes convocatorias como las romerías en balsas con candiles, que se hacen en la noche.

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