15 de septiembre de 2016 00:00

1 200 tortugas charapas pequeñas fueron liberadas en la Amazonía

La población de la tortuga charpa pequeña decrece por la contaminación, la cacería, la pérdida de hábitat y el tráfico ilegal de especies

La población de la tortuga charapa pequeña decrece por la contaminación, la cacería, la pérdida de hábitat y el tráfico ilegal de especies. Foto: Cortesía WCS

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Valeria Sorgato
Redactora (I)

Cuando llega agosto, los días son soleados en la Amazonía. La arena de la playa está seca y hay poca agua en el río. Allí, Sergio Alvarado sale a buscar huevos de tortugas charapas pequeñas (Podocnemis unifilis).

Por nido puede encontrar hasta 26 huevos pequeños y frágiles. A tempranas horas de la mañana o por la tarde (cuando cae el sol), Alvarado los recoge con cuidado junto con sus vecinos.

Después los lleva a un arenario ubicado cerca de su comunidad, Nueva Provincia, a las riberas del río Napo. Selecciona solo los que son completamente óvalos. Los que están aplastados, seguramente, son infértiles y sirven para alimentar a su familia.

En 70 días las crías saldrán de su caparazón, pasarán 15 días en una tina y serán liberadas cuando el río haya crecido.
Alvarado forma parte del Programa de Manejo Participativo para la Conservación de Tortugas Charapas ejecutado por Wildlife Conservation Society Ecuador (WCS).

La charapa pequeña es una especie que se encuentra como ‘Vulnerable’ en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. Su población decrece por la contaminación, la cacería, la pérdida de hábitat y el tráfico ilegal de especies.

Rubén Cuevas, biólogo de WCS, cuenta que en el 2007 registró 7 000 huevos de venta en el mercado de Pompeya (al noroocidente del río Napo) en un solo día. En época de desove cada uno costaba unos USD 0,10. Cuando había pocos huevos valían USD 0,30.

Agrega que ahora el comercio no es tan visible, pero saben que existe. “Estamos perdiendo muchos individuos y la gente no está dejando huevos para aumentar la población”, relata con preocupación.

Frente a esta realidad, la WCS junto con el Ministerio del Ambiente y la gente local empezaron a trabajar para conservar la especie.

Durante seis años han liberado más de 12 200 individuos en el río Napo y Tiputini. Han trabajado con ocho comunidades indígenas, desde Pompeya hasta Pañacocha, en el noroccidente del Yasuní.

Tanto kichwas como waoranis han recibido capacitación sobre el manejo y cuidado de los huevos y las crías. Por cada huevo que recolectan reciben tres alevines de cachama.

Si son tres huevos la fundación les entrega un pollo. Cueva cuenta que el proyecto avanza con el monitoreo de tortugas hembras para protegerlas.

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