12 de agosto de 2016 16:52

Las infraestructuras humanas amenazan a las tortugas galápagos

Los guardaparques y técnicos recordaron el décimo cumpleaños de Génesis, la primera tortuga gigante de la especie Geochelone Chatamensis nacida de manera natural en el Centro de Crianza Jacinto Gordillo en la isla San Cristobal, Galápagos.

Los guardaparques y técnicos recordaron el décimo cumpleaños de Génesis, la primera tortuga gigante de la especie Geochelone Chatamensis nacida de manera natural en el Centro de Crianza Jacinto Gordillo en la isla San Cristobal, Galápagos.

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Valeria Sorgato

Las tortugas gigantes de Galápagos que se mueven largas distancias son las más saludables y las que más se reproducen. Así lo demostró un estudio del investigador Washington Tapia en el XII Congreso Internacional de Manejo de Fauna Silvestre en la Amazonía y Latinoamérica, realizado hasta hoy (12 de agosto del 2016) en la Universidad San Francisco de Quito.

Desde que Charles Darwin estuvo en las islas surgió la pregunta sobre por qué hay caminos tan largos de tortugas. Sin embargo, hasta hace siete años (cuando empezó el estudio liderado por Stephen Blaker) nadie tenía datos científicos sobre las migraciones de largas distancias de este reptil emblemático.

Desde que el naturalista británico llegó a las Galápagos, las tortugas cambiaron. Especies introducidas como los cerdos, cabras, hormigas, ratas o la mora no solo modificaron el paisaje, sino que cambiaron la ruta por la cual las tortugas migran. La presencia humana también afecta a la migración de estos reptiles. Actualmente, cuatro de las 127 islas de Galápagos están pobladas con pequeñas ciudades, fincas, carreteras, entre otras. Estas infraestructuras actúan como barreras que impiden el paso de las tortugas, lo cual las pone en peligro.

Con un peso de hasta 400 kg. y a un paso normal de una persona, las tortugas gigantes pueden recorrer fácilmente 300 km en un año para buscar alimento dependiendo de la época.

Con GPS, los investigadores saben que la migración de tortugas ocurre entre las zonas bajas y áridas durante la época de lluvia, y las zonas altas y húmedas (especialmente fincas) durante la época seca. "Más o menos seis meses al año las tortugas pasan fuera del área del parque, en las áreas agrícolas", explicó Tapia, quien sugiere tomar medidas de conservación dentro y fuera de las reservas.

Pero no todas las tortugas migran. Las sedentarias tienen peor estados físico, tienen menos proteínas en la sangre y ponen menos huevos que aquellas que se mueven largas distancias.

Tapia concluyó que si la migración de las tortugas termina, estas perderán la capacidad de explorar hábitats según las condiciones del año y su salud y ecología se verán afectadas.

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