11 de May de 2014 00:01

La formalidad laboral es el principal soporte para que el e-mail subsista

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La innovación tecnológica ha dejado en el camino a programas y aplicaciones de envío de información que tuvieron tanta fama como seguidores. Es el caso de Messenger de Hotmail y el PIN de BlackBerry que han sido casi reemplazados por el WhatsApp o el chat de Facebook. Pero en medio de esa vorágine hay una herramienta que se ha mantenido como favorita de uso y que se niega a dejar el mundo: el correo electrónico.

Juan Pablo Albarracín abrió su cuenta en la época universitaria (2002). La usaba como si fuera un disco duro; para guardar y enviar información relacionada con sus estudios.

También para archivar datos importantes de contactos.

Luego -cuando comenzó a trabajar- recibir, enviar, guardar y borrar e-mails para que no se saturara su buzón se hicieron operaciones cotidianas.

Su correo personal se convirtió en laboral y los mensajes de tipo privado migraron al Facebook. "Esta red social es más informal e incluso un medio para opinar y descargarse de algún problema, pero el e-mail es sinónimo de trabajo", dice.

Según la firma Tendencias Digitales, el 89% de los 250 millones de usuarios de Internet en América Latina utilizan más el correo electrónico que redes sociales u otra plataforma para informarse.

Para Gustavo León, tecnólogo en Electrónica y Telecomunicaciones, la facilidad de manejo y entendimiento que provee el correo electrónico ha influido. "Skype, por ejemplo, se usa más como telefonía. No se extiende como plataforma de comunicación para enviar archivos adjuntos, que ha sido uno de los motivos para mantener el correo electrónico".

Además -agrega- el tipo de conexión para trabajar con el e-mail por lo general es fija, lo que permite más posibilidades de enviar archivos pesados.

Quienes tratan de enviar archivos por teléfonos inteligentes están atados al tipo de conexión y al paquete de datos de Internet, que se consume más al enviar fotos o archivos en formato PDF.

El uso de correo electrónico en Ecuador comenzó junto con la llegada de la Internet, en la década de 1990, según el estudio Mapa de Medios Digitales que Ciespal publicó en el 2012 (ver infografía).

En un principio fue casi exclusivo de universidades e ins­tituciones del Estado, pero luego las empresas lo adoptaron porque abarataba costos. Reemplazó al fax, al papel y a las llamadas telefónicas.

Luego las empresas comenzaron a usarlo como medio publicitario. Las ofertas llegaron desde el 2005 y más tarde se convirtieron incluso en mensajes de campaña política.

En la actualidad, en el país un 52,8% de las pequeñas y medianas empresas usa el correo electrónico o las redes para promocionarse, vender o comprar servicios, según el Ministerio de Telecomunicaciones y de la Sociedad de la Información.

Jaime Guañuna, consultor de GMS en Ecuador, cree que esa formalidad que se ha construido alrededor del e-mail hace que no pierda vigencia. En especial en las empresas públicas y privadas, ya que se puede obtener un respaldo de la información que se envía y recibe. "Además, es un mecanismo para enviar información relacionada con los productos que oferta una firma en particular".

Cada día se envían un promedio de 144 000 millones de correos electrónicos en el mundo, según Pingdom, una empresa de monitoreo web.

Hasta el 2012 se registraron 2 200 millones de usuarios de Internet que emplean servicios de correo electrónico.

425 millones de personas utilizan Gmail. Esta firma vinculó su servicio de correo con chat y videollamadas.

La ecuatoriana Lorena Melo calcula que en su trabajo gestiona unos 20 e-mails al día. No se imagina enviando un mensaje laboral a su jefe a través de Facebook. Dice que le da la sensación de que es más público e impersonal, en cambio el e-mail "es privado, permite editar y meditar el mensaje antes de mandarlo".

Ella abrió su cuenta hace 10 años, por curiosidad. Entonces le resultaba una novedad. Ahora es "una herramienta indispensable para su trabajo". Igual para Patricia Parra. Su cuenta comenzó a operar en el 2001. ­Estaba en un cibercafé en Italia y necesitaba saber de sus familiares en Ecuador. Ahora también lo usa para enviar hojas de vida, trabajos y documentos escaneados.

Pero no todo es buenaventura para el e-mail. El 'spam' , que son mensajes publicitarios masivos que llegan a los buzones de entradas, colapsan los e-mail y la paciencia de los usuarios. El 68,8% de los e-mail que circulan a diario en el planeta es 'spam'. Además, las redes sociales cada vez mejoran sus servicios; generan inmediatez e interacción, lo que las convierten en fuerte competencia.

­En contexto  
El e-mail cumple 43 años de creado. Comenzó como un programa para enviar textos, pero ahora ha mutado y se pueden enviar productos multimedia. También ha migrado el almacenamiento de información a la Nube, lo que amplió su capacidad para poder guardar datos.

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