5 de March de 2014 00:04

El uso de sensores en las casas se duplicó en cuatro años en Ecuador

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Es similar a una cámara de seguridad. En el centro tiene un ojo cuadrado y está rodeado de tres focos. Detecta si una persona está cerca y en lugar de filmarla enciende las luces.

Es el sensor de movimiento y lo novedoso es que más personas lo colocan en pasillos, escaleras, garajes, etc. Marcelo Reyes, propietario del almacén Electric Lamp, ubicado en el centro de Quito, indica que desde hace cinco años los clientes solicitan este producto. Los usuarios escogen sensores que detectan movimientos desde 110 hasta 360 grados.

Los valores van desde USD 15, según el alcance que tenga el equipo para monitorear los movimientos. El ingreso de estos aparatos creció un 102% en cuatro años e n el país.

Según datos del Banco Central del Ecuador (BCE), las importaciones de estos artefactos pasaron de 96 toneladas en el 2010 a 194 toneladas en el 2013.

Los países que proveen estos equipos al país son Estados Unidos, China, Israel, Canadá, etc. De acuerdo con datos del BCE, los sensores se importan junto a otros productos y forman parte de la partida arancelaria que corresponde a aparatos eléctricos de señalización acústica o visual.

Milton Balseca, director de Proyectos de Energía Renovable de la Empresa Eléctrica Quito, indica que hay tres tipos de sensores de luz: de movimiento, de presencia y de iluminación. En los dos primeros varía su ubicación.

Mientras los de movimiento están en los pasillos y garajes, el de presencia se coloca en los dormitorios.

En cambio, el de iluminación se adapta a la luz natural. Así, en el interior de la oficina o casa el dispositivo al detectar la luz del sol disminuye la luz y deja que ingrese la luz natural. Pero cuando detecta que se apaga la luz solar, este empieza a subir la potencia de la luz artificial.

El uso de estos aparatos, según Balseca, es parte de la eficiencia energética. Es decir, al utilizar artefactos que reemplazan el accionar de la persona se intenta bajar el consumo de energía. Él señala que no es lo mismo tener un foco encendido durante horas en comparación a un sensor que ofrece luz por unos cuantos minutos.

Aunque esta empresa aún no ha contabilizado el real ahorro, el funcionario dice que cada vez hay más sensores en casas.

Pilar Molina, una estilista de 40 años, colocó en diciembre un sensor de movimiento para alumbrar las escaleras de su departamento, ubicado en el segundo piso de una casa en Santa Rita, en el sur de Quito. El dispositivo detecta el movimiento a 180 grados.

Otro uso que tienen estos equipos de movimiento es en las alarmas. Después de programarlo, si se enciende la luz enseguida se activa la sirena.

Este tipo de dispositivos también marcan una tendencia. Así lo explica Fernando Salinas, presidente del Colegio de Ingenieros Eléctricos de Pichincha. Él indica que es común encontrar sensores junto a las alarmas en las casas.

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