17 de January de 2014 14:52

La construcción y vuelo de aeroplanos fue la inspiración de un ecuatoriano

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Desde que tenía siete años le gustaban los aviones y quiso seguir los pasos de su padre. Ser piloto de la Fuerza Aérea. Pero no lo puedo conseguir, ya que su padre no le permitió seguir esta profesión. Así que, Raúl Gómez estudió en la universidad Hotelería y Turismo. “Esta carrera es contradictoria a lo que siempre me gustó”.

Pero el gusto por volar aviones y helicópteros a control remoto, hizo que Gómez asista a una feria de aeromodelismo en Estados Unidos. Durante estos eventos tuvo la idea de crear una tienda de aeromodelismo. “Empecé a contactarme A partir de esto empezó a contactarse con las principales compañías de este país con objetivo de pedir instrucciones y abrir la primera tienda de este tipo de tecnología en el Ecuador.

Cuando regresó al país tenía todas las ganas para emplear este proyecto así que abrió la tienda Hobby Shop. “Comencé desde cero instalando una pequeña cámara en un avión a control remoto. Pero, poco a poco fui adquiriendo experiencia e integrando la tecnología local en los proyectos”, indica Gómez.

Actualmente la tienda tiene equipos que se manejan por medio de sistemas autónomos. El propietario de Hobby Store Ecuador indica que a pesar de que él no tenga una carrera a fin al aeromodelismo, ha incorporado en su equipo de trabajo siete personas especializadas en tecnología y programación.

Los vehículos autónomos son el futuro de las personas ya que mediante este sistema se puede monitorear haciendas, casas, cultivos, entre otros en menos de 30 minutos. “Lo que esperamos es crear afición en la gente para que conozca los avances que el país ha tenido en esta área”.

Pero la pasión de Goméz por los aviones, helicópteros y carros a control remoto no solo se quedó en su fabricación y ensamblaje. Ya que desde hace ocho años instaló una de las mejores pistas en Sudamérica de aeromodelismo en Tambillo. El objetivo es realizar pruebas y competencias con estos dispositivos autónomos.

Él tomó en cuenta todas las normas internacionales de este deporte. Una de ellas es que la pista debe estar asentada sobre un territorio en donde los vientos sean de menor densidad y premura debido a la ligereza de los aviones y helicópteros, que pesan entre seis a 12 libras. "Por ello elegimos a Tambillo que, además, de tener un entorno tranquilo, los vientos son esporádicos", agregó Gómez.

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