31 de August de 2010 00:00

La tecnología entra lento al aula

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Redacción Guayaquil

Con una mano en el ‘mouse’ y los ojos fijos en el monitor, el pequeño Carlos Castro dibuja líneas y rectángulos con la ayuda del programa Paint. El cursor que titila en la pantalla es su guía.

A su alrededor, nueve niños de séptimo año de básica de la Escuela Fiscal Seis de Marzo esperan su turno. En un rincón de este plantel, ubicado en Portete y la 19, Suburbio de Guayaquil, funciona la sala de computación.El espacio es reducido y hay cuatro computadoras para los 100 alumnos. La maestra Hipatia Jaramillo reconoce que son muy pocos equipos, pero organizó un cronograma para dar 30 horas de computación por semana, entre teoría y práctica.

Los últimos años, como el séptimo, reciben cuatro horas semanales en el laboratorio. El primero de básica apenas tiene una hora y los segundos y terceros dos.

El último estudio de Educiudadanía, red ciudadana que vigila el cumplimiento del Plan Decenal de Educación, especifica que el incremento de nuevas tecnologías es un desafío pendiente, al menos en la educación pública. El análisis se enfoca en la política cinco, sobre el mejoramiento de la infraestructura física y equipamiento.

El informe incluye datos de 27 263 planteles de educación regular, es decir, escuelas y colegios fiscales, fiscomisionales, municipales y particulares durante el período 2008-2009. De ese total, 18 621 son fiscales.

Daniela Araujo, miembro de Educiudadanía, señala que si bien la inversión del Gobierno en la reparación y construcción de escuelas ha avanzado (USD 141 millones para el 2008 y casi USD 87 millones para el 2009), la implementación de laboratorios de computación y otras tecnologías está rezagada.

Una muestra de ello es que en el ciclo 2007-2008, 570 estudiantes compartieron un computador. Mientras que al siguiente año (2008-2009) la cifra fue mayor, de 611 alumnos por computador. Esto según estadísticas nacionales.

Paúl Salazar, del equipo de Educiudadanía, explica que Pichincha y Guayas concentran la estadística más elevada, de 1 100 estudiantes por PC.

A esto se suma la falta de acceso a Internet. Según el informe de Educiudadanía, alrededor del 10% de los establecimientos particulares contaba con este servicio en el período 2008-2009. Y tan solo el 5% de las escuelas fiscales lo tiene.

Frente al monitor, Joshue Cancillo completó un juego interactivo del cuerpo humano. Con la flecha del ‘mouse’ colocó los distintos órganos sobre una silueta.

Él estudia en la Escuela Doraliza Sarco, en el Suburbio. Ahí las 12 computadoras fueron programadas con una enciclopedia educativa, pero los niños no saben lo que es navegar en la web.

Para enseñarles, la maestra Carmen Narváez acude a la teoría o muestra páginas en su máquina, la única con Internet.

El aporte de los programas municipales es una de las opciones para acortar la brecha digital. En el caso de Guayaquil, la Fundación Edúcate y el Municipio tienen un convenio para abastecer con equipos a escuelas y colegios, en el plan Más Tecnología.

Katiuska Miranda, gerenta de Edúcate, explica que hasta ahora han llegado con laboratorios a 485 escuelas. Actualmente trabajan en 84 colegios y esperan llegar a 125. El objetivo es acortar diferencia en tecnología entre los particulares y los fiscales.

El equipamiento incluye la capacitación del maestro y la instalación del software educativo APCI. Cada niño tiene su clave para acceder a lenguaje y matemática, con la guía del docente.

Para el bachillerato, el software tiene seis materias, entre ellas destrezas lectoras, laborales y de micro emprendimiento.

Del lado del Gobierno, el Ministerio de Educación dirige el proyecto de aulas tecnológicas. En todo el país se planifica la construcción de 15 unidades educativas del Milenio, con presupuesto de USD 27 millones. Actualmente funcionan ocho centros de este tipo en Guayaquil, Quito y otros sectores.

Frente a esta propuesta, Educiudadanía indica que el éxito del programa dependerá, en gran medida, de la ejecución de estudios de demanda educativa. Así se garantiza que estos centros se ubiquen en sitios que realmente necesiten mejoras.

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