20 de junio de 2015 15:46

El tema de la herencia dispara un drama de mimo corporal

Con un elenco de 25 actores y un lenguaje de proyección corporal, el Teatro del Cielo estrena 'Lautaro', en el  Sánchez Aguilar. Foto: Mario Fausto / EL COMERCIO

Con un elenco de 25 actores y un lenguaje de proyección corporal, el Teatro del Cielo estrena 'Lautaro', en el Sánchez Aguilar. Foto: Mario Fausto / EL COMERCIO

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Alexander García

El tópico de la herencia, ligado a la coyuntura noticiosa de las últimas semanas y a la polémica Ley de Redistribución de las Riqueza, es también el eje en torno al cual gira Lautaro, una obra de mimo corporal dramático, que el Teatro del Cielo estrena este fin de semana (20 de junio), en Guayaquil.

La pieza teatral, que además de texto eleva "al músculo" como técnica de expresión corporal, cuenta la historia de un hombre solitario que, cercano a la muerte, decide presentar un testamento con una lista de bienes que llama la atención de las personas de su entorno.

Los personajes -son 25 actores en escena- buscarán su beneficio propio a costas del infortunio del protagonista en una pieza cuya estética alcanza dimensiones siniestras.

En arranque, Lautaro, un hombre pálido, desencajado y de ojos vidriosos, comienza a desfallecer y muy lentamente pasa de estar de pie a sostenerse boca abajo en una silla, como en un acto de equilibrismo. Cuatro personajes revolotean como cuervos a su alrededor, con movimientos lentos, expresiones macabras y voces de ultratumba...

“Todo este tema de la herencia y la muerte es metafórico, es como estar muerto en vida y uno esta allí queriendo desprenderse de todo pero no puede, porque algo te tiene atrapado, tienes que romperlo y seguir adelante”, contó Luisa Cuesta, que hace el papel de la muerte, aunque la pieza también se refiere a “muertes simbólicas”.

Las inconsecuencias de la vida contemporánea y la deshumanización que produce el consumismo extremo son algunos de los temas que toca la obra.

“La herencia es una excusa para tocar temas como la hipocresía y la ambición, que coincide con el tema de coyuntura (política en el país), aunque nunca lo visualizamos así”, añadió la actriz.

Martín Peña, director del Teatro del Cielo y de la puesta en escena, prefirió hablar de la dificultad adquirida del teatro físico que de los orígenes de Lautaro.

Aunque dijo que la historia fue surgiendo en el taller de Mimo Corporal Dramático, dictado en el Teatro Sánchez Aguilar (TSA), entre marzo y junio pasados. “En Lautaro veo un tema más personal que coyuntural. En el arte siempre prevalece lo que llevas dentro y sale lo que quieres expresar”, indicó.

Peña se propuso crear a través de la técnica del mimo “una gran escultura en movimiento”, como una pieza de arte visual, que además de describir un conflicto, generara sensaciones. Los personajes representan esencias, como la ambición y la hipocresía.

“Usamos textos, pero mucho más importante que las palabras es la actitud muscular”, indicó el director de la propuesta. “Hemos tratado de romper la forma convencional de concebir el teatro”.
Teatro del Cielo pretende alcanzar una estética que el espectador sienta natural para el tipo de historia que querían contar, a pesar de que el grupo hace uso de un lenguaje completamente artificial. “Queremos que nuestros actores piensen y sientan a través del músculo, lo cual es extraño, justamente porque está tan lejos de nuestra naturaleza. La idea es que se vea orgánico para el espectador”, agregó Peña.

Datos

Lautaro, de Teatro del Cielo, se estrena este sábado 20 de junio a las 20:30 en el Teatro Sánchez Aguilar (TSA), en el kilómetro 1.5 de la avenida a Samborondón. El domingo se presenta a las 19:30. Entre el 26 y el 28 de junio tiene sus tres últimas funciones. Entradas: USD 22.

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