6 de febrero de 2018 00:00

El Taita Carnaval representa la abundancia entre los indígenas

En la parroquia cuencana de Tarqui, la comunidad con la mejor comparsa representará el Taita Carnaval del 2019.

En la parroquia cuencana de Tarqui, la comunidad con la mejor comparsa representará el Taita Carnaval del 2019. Foto: Lineida Castillo / EL COMERCIO

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Lineida Castillo
Redactora lcastillo@elcomercio.com (F-Contenido Intercultural)

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En la cosmovisión andina, el mítico personaje del Taita Carnaval representa la abundancia y la fortuna. Y la forma de recibirlo entre las familias de sus comunidades es con ofrendas de abundante comida y la tradicional chicha de jora.

Según la creencia de los pueblos indígenas de Azuay y Cañar, transmitida por sus ancestros, una semana antes del Carnaval este personaje emerge del interior de las montañas para vivir con alegría esta época de fecundidad, reciprocidad y gratitud por las cosechas.

Entre los cañaris se cree que este personaje descendía de los cerros Juilán y Juncal, caminando por pajonales acompañado del Yarkay (representa la pobreza), escondidos entre la neblina del páramo y entonando melodías suaves, con el pingullo y el tambor, que invocan a los espíritus de la naturaleza.

Cada comunidad se empoderó de su origen, dice Ranty Chuma, quien investigó sobre esta tradición. El Taita Carnaval viste camisa blanca, zamarro y una colorida faja en la cintura, que sostiene la kushma, y oshotas en los pies.

Lo identifican por el típico sombrero con su ala de un metro de diámetro, hecho de piel de venado, y del cual penden cintas multicolores.

Según los azuayos, este accesorio les servía para protegerse de la lluvia, del sol o como arma de defensa personal ante los enfrentamientos.

Por eso, en las manos también llevaba una veta de cuero con una piedra amarrada en un extremo. A Chuma, sus abuelos también le contaron que

–dependiendo de lo que se vive a principios de año- se puede percibir si llega el Papá, Mamá o Hijo Taita Carnaval.

Este 2018, los cañaris esperan al último “porque se siente un ambiente más fuerte, de pelea y tragedia”. Según él, eso se evidenció en el accidente de tránsito que ocurrió la semana anterior con la muerte de seis mujeres. La Mamá Carnaval es alegre y el Papá serio y pasivo, explica Chuma.

Como ocurría antes, entre este domingo 11 y el martes 13 de febrero del 2018, el Taita Carnaval de Cañar y el Yarkay visitarán más de 20 casas.

Para halagarlo, las familias dejarán una mesa ricamente adornada con flores, frutas y abundante comida preparada (papas, mote, cuy y chicha de jora) para que se sirvan.

Así recibirán el augurio de buenas cosechas para este año. De lo contrario, el Yarkay predecirá la llegada de plagas, sequía, necesidades y pobreza, dice Chuma. Chaglabán dirigirá esta celebración tradicional de la Tucaita.

Antiguamente, al siguiente día los indígenas sabían si llegaba el Taita Carnaval y si le gustó la comida o no, tras lo cual los alimentos perdían su sabor y se evaporaba la chicha. Los alimentos que no se sirve los comparte.

Según Bolívar Saquipay, presidente de la Junta Parroquial de Tarqui (Cuenca), el Taita Carnaval reúne lo mítico, lo social y lo simbólico, porque emerge de montañas, los banquetes de reciprocidad y las ritualidades de las ofrendas con coloridas cruces.

Esta parroquia es una de las que cada año reúne a las 26 comunidades en la celebración del Taita Carnaval. El pasado miércoles se cumplió el cambio de cruces (adornadas con flores, frutas, serpentinas, globos) entre René Chacha y Kléver Chacha, Taitas Carnaval saliente y entrante, respectivamente.

El próximo domingo( 11 de febrero) sus comunidades reeditarán algunos episodios de esta tradición. El mismo día vivirán esta celebración los cantones de Nabón, Paute, Gualaceo, Sígsig, Suscal y El Tambo.

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