6 de agosto de 2016 00:00

El swing, un ritmo que mueve a Quito

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Pamela Castillo
Redactora (I)

Los años 20 están de vuelta con fiestas temáticas, grupos musicales y clases de baile que rescatan el género del swing y del charlestón en Quito. Este ritmo, que forma parte del género del jazz, fue muy popular hasta los años 50 por su baile veloz y por sus vestuarios vistosos y coloridos.

Algunos de los mayores referentes a escala mundial del género musical fueron los estadounidenses Fletcher Henderson (creador del concepto de big band), Benny Goodman, Duke Ellington y Count Basie, quienes iniciaron con la variación de jazz y crearon el ritmo del swing.

Los espacios públicos de la capital se han convertido en un escenario para practicar este baile, gracias al colectivo La Fiesta Swing, que da clases y presentaciones gratuitas sobre este ritmo, con las funciones denominadas Swing al Parque, que son aptas para personas de todas las edades.

En cuanto a los vestuarios, varias grandes marcas de ropa han apostado por la moda retro, sacando a la venta vestidos de lunares y con pompones, y zapatos que estuvieron de moda en los años 20.

En sitios como Tati y Mango es sencillo conseguir ese tipo de vestuarios charlestón, por su tendencia retro. Los mercados de pulgas también son una buena alternativa, pues en esos sitios salen a la venta vestidos de otras generaciones.

En Ecuador, la escuela Exploradores de la Danza es precursora del movimiento swing y dicta talleres en los que se enseña la técnica de baile. Yolanda y Yulia Endara son hermanas y son las encargadas de dictar esos cursos en la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE) desde hace cinco años.

Ambas artistas, que se iniciaron como bailarinas contemporáneas, compran su ropa charlestón por Internet o mandan a confeccionarla a la medida. Ellas decidieron volcarse al swing por la alegría que transmite. “Bailar puede ser alegre y divertido, pues la danza contemporánea es más dramática”, comenta Yolanda Endara a este Diario.

De acuerdo con la artista, la intención es apoyar y dar fuerza a este movimiento dancístico, desde las técnicas de baile hasta la moda, pues en otros países “el swing es muy conocido y acá también debería tomarse en cuenta”.

Hay dos modalidades que se pueden aprender del swing: el charlestón, que tiene movimientos rápidos, y el triple step, que es más calmado. “Una persona se tarda al menos un año en aprender los pasos más básicos para desarrollarlos con comodidad”.

Yolanda y Yulia han tenido la oportunidad de compartir escenario con la agrupación musical The Swing & Roll Band, que interpreta éxitos de este género y que brinda conciertos con vestuarios más frescos, pero que representan la época. Los integrantes del grupo lucen ropa ‘vintage’, vestidos de encajes, pantalones con tirantes y corbatines de lazo, que confeccionan ellos mismos o que compran por Internet.

La agrupación se formó en enero del 2015 y está conformada por siete artistas: los ecuatorianos Sandra Robalino (contrabajo), Karen Noboa (guitarra líder), Roberto Velasco (guitarra rítmica), Danny Herrera (batería), Raúl Zambrano (saxofón) y Tatiana Gorritti (voz principal), y el coreano Min Lee (violín)
Para hacer música swing, es necesario tener conocimientos en jazz, pues se utilizan los mismos instrumentos.

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