25 de mayo de 2017 00:00

Suscal tiene su propia Escuela de Música y Danza Andina

El grupo está integrado por 41 jóvenes y hace casi dos años empezó con 10 alumnos. Foto: Lineida Castillo/ EL COMERCIO.

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

El sonido del violín, guitarra, tambor, flauta y acordeón ponen a mover los cuerpos de 41 jóvenes, cada viernes. Ellos integran la Escuela de Música y Danza Andina del Municipio de Suscal, perteneciente a la provincia del Cañar, y ese día realizan los ensayos.

La escuela nació en el 2015, como grupo de danza y música, para rescatar y revitalizar la música andina y cañari en este pueblo con identidad indígena. Empezó con 10 estudiantes de entre 10 y 24 años de edad y en la actualidad participan 15 en danza y 26 en música.

El proyecto es impulsado por el departamento de Desarrollo Social, Cultura, Turismo y Deporte del Municipio con el apoyo del Gobierno Provincial de Cañar. Las dos entidades financiaron la adquisición de instrumentos musicales de cuerda, viento y percusión; y trajes típicos cañaris.

Los jóvenes asisten a clases por grupos, tres días a la semana, en un salón municipal. Lino Pichizaca, quien tiene una licenciatura en música, da las clases teóricas dos días a la semana y el viernes son las prácticas de ensamble musical.

En este grupo están Luis y Álex Loja, de 10 y 16 años. El primero está aprendiendo a tocar el piano y el otro el charango y la guitarra. Ellos son parte de los primeros alumnos con los que se inició el proyecto y están contentos con el nivel de aprendizaje adquirido.

Pichizaca se especializó en tocar el violín pero con el tiempo aprendió el manejo y la afinación de instrumentos contemporáneos como el bajo eléctrico, piano, sintetizador… Pero con los niños la enseñanza empieza con los instrumentos andinos como la flauta, zampoña y quena.

No hay edades para aprender, dice Pichizaca, solo tienen que estar motivados por la música. Esa alegría se nota en Jonnathan Mayllazhungo durante las clases de ensamble grupal de voces, orquestación de instrumentos y presentaciones. Él tiene 11 años y utiliza las tardes para aprender piano.

Los jóvenes trabajan en equipo, pero cada uno se esmera por mostrar la habilidad en el manejo de los instrumentos y conseguir los mejores sonidos. Este grupo comparte la última hora de clases de los viernes con los 15 compañeros de danza, para fusionar el trabajo.

La maestra Verónica Lema prepara un baile folclórico por mes y el tema lo escoge en coordinación con Pichizaca. En la primera semana investiga y comparte el sentido y particularidades del tema, el uso de la vestimenta, accesorios, pasos y movimientos corporales.

La música y la danza andina se remontan a la época preincaica y las usaban en las ceremonias religiosas para pedir por una buena cosecha, adorar a los dioses, agradecer a la pachamama... y esos sentimientos ideológicos lo mantenemos, dice Lema. Por eso, las coreografías las arman con el aporte de los estudiantes.

Sandra Llangari, de 13, y Rosa Mayancela, de 20, tienen más de un año en la danza andina y para ellas es una forma de expresar el amor por la cultura suscaleña-cañari.

La última presentación que tuvieron fue en el agasajo por el Día de la Madre, el segundo domingo de mayo. Pero también han participado como grupo oficial del Municipio en las fiestas culturales y religiosas de Suscal y de sus comunidades, en la celebración del Inti Raymi del pueblo cañari y en otros eventos desarrollados en la provincia de Cañar.

En la actualidad se preparan para participar en el Inti Raymi o Fiesta del Sol que se realizará del 18 y 21 de junio en el Complejo Arqueológico de Ingapirca, en Cañar. Allí también priorizarán las danzas ancestrales con las que rinden culto a la fertilidad de la tierra, al Dios Sol, a las cosechas...

Pero también conocen y practican los bailes típicos de otras culturas como los saraguros, otavaleños, salasacas, cholas cuencanas, shuar…

Lema y Pichizaca coinciden en que la estrategia de la Escuela de Danza y Música es mantener viva la identidad de los pueblos andinos. Cuando arman una coreografía o preparan una canción todos aportan, como una estrategia de integración y minga.

Las inscripciones para ser parte de esta escuela están abiertas todo el tiempo y no tienen costo. Las clases de música se realizan los martes y jueves; y las de danza los lunes y miércoles. Los viernes participan todos de 15:00 a 17:00.

De esta forma el Municipio fomenta la interculturalidad y la afirmación cultural del pueblo cañari-suscaleño, dijo el alcalde Ángel Guamán. “También el objetivo es mostrar al país las tradiciones y la riqueza cultural de este cantón” .

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