3 de diciembre de 2014 06:46

Sting abrazó a sus fans en Quito

El cantante británico Sting a su llegada a Quito. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

El cantante británico Sting a su llegada a Quito. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Ana Cristina Alvarado
Redacción Espectáculos

La llegada de Gordon Sumner a la capital estaba prevista a las 21:00. A esa hora, los productores del concierto de Sting ya habían confirmado que el cantante británico vendría en un vuelo comercial, pues su avión privado estaba dañado. Los fanáticos se llevaron una decepción cuando supieron que el vuelo que venía desde Miami estaba retrasado con más de una hora.

Sin embargo, el frío y la espera no los desanimaron. Un grupo de menos de 10 personas, con camisetas que indicaban que pertenecían al club de fans del cantante, esperaba con regalos y sobre todo con muchas ansias.

Pasadas las 22:30, la pantalla de arribos internacionales indicaba que el avión de American Airlines ya había aterrizado en Tababela. Entonces, prensa y fanáticos se dirigieron a la salida lateral de arribos internacionales, por donde estaba programado que salga el bajista.

Mientras miembros del club de fans discutían formas de llamar la atención de Sting, personal de producción del evento y de seguridad se preparaban para salvaguardar al cantante. Detrás de un cerco improvisado con motocicletas de los agentes metropolitanos, los fanáticos estiraban sus cuellos para visualizar los primeros pasos del ex integrante de The Police en Quito.

Antes de las 23:00, el motor de una Ford Expedition azul se prendió, alertando a los presentes de que el cantante estaría próximo a salir. No fue sino hasta 15 minutos más tarde que un hombre con una camisa a rayas salió para dar órdenes al personal de seguridad.

Los comentarios de emoción y de nervios de los fanáticos se volvieron más altos, hasta que finalmente salió Sting de las instalaciones del aeropuerto. Los gritos que pretendían llamar su atención lograron su objetivo. Después de dejar un ligero equipaje en el auto que lo esperaba, el bajista se acercó a los fanáticos, quienes no dudaron en traspasar las motocicletas.

El artista -en un acto de confianza y dejando a un lado el protocolo- abrazó, recibió regalos e intercambió palabras con sus seguidores. Durante tres minutos, aunque para descontento de los agentes de policía, el cantante británico se unió el pequeño grupo de personas que lo había esperado durante un par de horas.

"Mucho gusto" "Thank you for being here" y otras expresiones de felicidad y agradecimiento se oyeron durante esos momentos que resultarán inolvidables para sus fans. El artista se retiró y el auto se alejó rápidamente, algunos corrieron detrás de este.

Un sombrero de paja toquilla, una caja de dulces tradicionales y cartas fueron algunos de los regalos que preparó el club de fans. Mónica Chávez, miembro de este grupo, nunca se imaginó que Sting aceptaría los obsequios. Su emoción no le permitía creer lo que había experimentado, pero los videos que otro integrante del club de fans hizo, le permitieron vivirlo nuevamente.

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