5 de diciembre de 2017 00:00

Campaña para reconocer una fiesta montuvia

Se pide que la celebración de San Pedro y San Pablo sea patrimonio inmaterial para la Unesco. Foto: cortesía.

Se pide que la celebración de San Pedro y San Pablo sea patrimonio inmaterial para la Unesco. Foto: cortesía.

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Redacción Santo Domingo
(F-Contenido Intercultural)

La celebración de la fiesta de San Pedro y San Pablo mueve cada año entre junio y octubre a miles de manabitas, que no pasan por alto esta tradición del pueblo montuvio.

Recuerdan a sus principales patronos y agradecen por los favores recibidos en todo ese tiempo, como la buena pesca.

Esta efeméride que fue declarada en el Ecuador como Patrimonio Cultural Inmaterial, en julio del 2007, es una expresión religiosa que se realiza en las zonas de Montecristi, Picoazá, Sosote, Crucita, San Jacinto, San Clemente y Portoviejo, en Manabí.

La celebración de este año estuvo marcada por el debate de que la fiesta obtenga un reconocimiento mundial, tras 150 años de vigencia.

Wellington Urrunaga, a nombre de los organizadores, mencionó las resoluciones.

La principal es solicitar al Instituto Nacional de Patrimonio Cultural (INPC) una nueva evaluación a los estudios que sirvieron de insumo para la declaratoria de hace 10 años.

La idea es que con esta gestión se acuda a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), con el objetivo de que el ente mundial evalúe la posibilidad de declarar la celebración como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Urrunaga recordó que en el 2015 los delegados de la Unesco llegaron a la zona de Machalilla, en Puerto López, y dictaron un taller para inventariar patrimonios.

En esa ocasión se levantó un registro fotográfico de los procesos culturales de la fiesta San Pedro y San Pablo.

Pero quedó pendiente el avance de las gestiones a nivel del país, que debe incluirla en una lista provisional y luego mocionarla como expediente de candidatura ante la Unesco.

En la recreación de los hechos ante este organismo, por ejemplo, se expuso que la fiesta es motivo de exposiciones culturales y artísticas con diversos significados, más allá de la esencia religiosa.

La comunidad pesquera lidera la organización.

La romería y concentración de los blancos y negros es una de las actividades que se recrea por las calles de los pueblos.

Así se expresan las relaciones sociales que forman parte de la memoria histórica de los habitantes con el Gobierno de la República de Guinea, de acuerdo con el INPC.

Entre los participantes se escoge a un líder popular para que represente a un gobierno de ambos bandos.

El seleccionado porta una banda multicolor que lo distingue entre los asistentes.

Entre la multitud de participantes se exhiben banderas en alusión a los pueblos conformados por blancos y negros.

Ernesto Pin, activista cultural de Picoazá, dice que sobre la clasificación de etnias hay un debate constante porque la población manabita es mayoritariamente montuvia y chola. A pesar de eso, en la fiesta tradicional se intenta representar a los afrodescendientes con personas que se identifican con este pueblo.

Para los cholos manabitas encomendarse a los apóstoles es sinónimo de fe.

Le rezan a San Pedro porque fue un apóstol pescador, por lo que se identifican con él.

A San Pablo también se encomiendan porque estuvo profundamente comprometido con su fe cristiana.

Según Ernesto Pin, la devoción por estos santos se refleja en la cotidianidad de las familias. Ellos tienen nichos con las imágenes de los apóstoles en cada rincón de sus casas.

También se los encuentra en las entradas de los pueblos o en las iglesias.

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