19 de febrero de 2016 08:24

Sobremesa con Rosa Passos

Recetas, risas y la ilusión de comidas futuras compartidas marcan la primera jornada de la intérprete que está de visita en la ciudad de Quito.

Recetas, risas y la ilusión de comidas futuras compartidas marcan la primera jornada de la intérprete que está de visita en Quito. Foto: Cortesía Teatro Nacional Sucre

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Ivonne Guzmán

De voz y trato dulces, Rosa Passos es un imán de atención en el sitio en el que esté. En un almuerzo que tiene lugar un día antes de su presentación en el Ecuador Jazz –hoy viernes 19, a partir de las 19:30 en el Teatro Nacional Sucre– su gracia y sus historias iluminan el comedor de la residencia de la Embajada de Brasil.

Recetas, risas y la ilusión de comidas futuras compartidas marcan la primera jornada de la afamada cantante de bossa nova que está de visita en la ciudad.

Arroz con jengibre, feijoada, camarón seco… son apenas algunos de los platos e ingredientes de los que Rosa habla con emoción, porque a ella hay dos cosas en la vida que la emocionan: la música y la comida. Y la pregunta de en qué se parecen responde:

"¡Ambas son sabores! Porque si uno escucha una música que le trae cosas muy buenas, siente alegría, uno puede volar, viajar. Lo mismo pasa si uno come algo que le gusta mucho, uno se queda feliz. Son dos cosas que combinan, por eso me gusta hacer música y hacer comida"

Sí, se parecen, pero la música es algo aparte, el motor de la vida de esta bahiana de nacimiento y habitante de Brasilia por decisión. Entonces Rosa define a la música, gracias a la cual ha viajado por el mundo entero, desde los años 70.

"La música son siete notas infinitas, con las que se puede hacer muchas cosas. Es mágica porque te permite entrar en el corazón de la gente, y tiene el poder de calmar, de hacer recordar, de hacer sonreír o llorar. Siempre digo que la música es un espíritu de luz, es ella la que lo escoge a uno.  Y cuando ella escoge a alguien, esa persona tiene una responsabilidad con la música".

Con un don suele venir aparejado el éxito. Pero Rosa Passos no se ha creído el cuento. "Hay que tener preparación espiritual y saber que un artista es un misionero, que la música es de dios y que el artista no puede adueñarse de la música… Porque si uno tiene éxito es a causa del público, y antes hay que trabajar mucho para llegar eso. Si alguna vez llega el éxito no tiene sentido sentirse dueño del mundo; solo hay que agradecer".

Pero quién exactamente es esta mujer cautivante, risueña; ella resuelve esta curiosidad y cierra la sobremesa, con su sencillez característica, mientras se describe: "Rosa Passos es una persona que gusta mucho de las cosas simples, que disfruta de sus hijos, su marido, sus nietos y sus animales: 5 gatos y 5 perros. Es muy de casa, y también goza tocando la guitarra. Le gusta la vida simple porque cree que es lo que trae la alegría".

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