12 de marzo de 2016 00:00

El 'Slow Fashion' llega a las joyas

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Ana C. Alvarado. Redactora (I)
aalvarado@elcomercio.com

El movimiento de moda sostenible también llegó a la joyería ecuatoriana. Tres diseñadoras locales elaboran a mano piezas con diseño exclusivo y con materiales y procesos que tienen un bajo impacto en el ambiente.

Cristina Amador se define como una marca eco-consciente que elabora pequeñas esculturas para adornar el cuerpo. Los metales y piedras con los que trabaja los adquiere a empresas extranjeras que tienen certificados de minería responsable o que venden piezas recicladas. Estos materiales son un 5% más costosos que los que no tienen los certificados, sin embargo, esta pequeña alza no asusta a Amador a la hora de hacer las compras.

La diseñadora busca que los procesos sean amigables con el ambiente. Explica que después de soldar una pieza, hay que limpiarla con productos químicos. Amador los ha reemplazado con una mezcla de vinagre blanco, sal y limón. Esta fórmula no es tan rápida como la que se emplea usualmente y las piezas requieren un poco más de pulido. Amador expondrá sus productos el 19 de marzo en la Feria Mi Kioskito, en el Yacht Club de Salinas.

También guayaquileña, Mirella Caputi arrancó con su firma de joyería contemporánea hace un año. Las líneas arquitectónicas y la experimentación con las formas definen el estilo de MACP Jewelry. El año anterior, Caputi participó en el Designer Book, una plataforma de moda que promueve la creación con conciencia ambiental y social, lo que la motivó a hacer mayor énfasis en los procesos responsables. Es así que todos los residuos de los metales los acumula. Con esto crea nuevas piezas.

También trabaja con teca reciclada. Con este material y con la ayuda de un especialista en madera elabora anillos, collares o manillas de gran volumen. Para complementar el aire rústico, las piezas son vendidas en cajas de madera o bolsas de yute. Caputi está trabajando ahora en una colección de anillos de madera que tienen diversas formas e incrustaciones en plata.

En Quito, María José Rivadeneira tiene una propuesta de joyería social y ecológicamente responsable. La diseñadora de joyas e indumentaria es la directora creativa de Atix. Esta empresa se creó junto a la fundación Triada, que brinda tratamientos para personas con problemas neurológicos. Las madres de los pacientes de esta institución fueron capacitadas para elaborar joyas con papel reciclado.

De esta manera, se creó una fuente de ingresos para cuatro mujeres que ya se unieron al proyecto. El objetivo es que la empresa crezca y se convierta en una alternativa para las madres, quienes se dedican casi a tiempo completo al cuidado de sus hijos, por lo que no pueden conseguir trabajos formales.

La materia prima son revistas recicladas. Con una técnica de enrollado del papel, se crean piezas que son cubiertas con una resina para crear la apariencia de una piedra y protegerla del agua. Accesorios de metal y tagua también son usados.
Atix, que significa ‘El que logra’, entrega el 70% de las ganancias a la Fundación Triada.

Tres marcas ecuatorianas de joyería se unen a este movimiento, que busca la creación de moda responsable con el ambiente y la sociedad

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