20 de junio de 2014 16:19

El skate pasó 
de ‘hobby’, a una 
nueva profesión

Carlos Idrobo lleva 10 años sobre una tabla. Pertenece al colectivo Surus y trabaja para la tienda virtual Broken Bones. Fotos: María Isabel Balarezo/EL COMERCIO

Carlos Idrobo lleva 10 años sobre una tabla. Pertenece al colectivo Surus y trabaja para la tienda virtual Broken Bones. Fotos: María Isabel Balarezo/EL COMERCIO

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Andrés García. Redactor
agarcia@elcomercio.com

Dicen que la vida sobre cuatro ruedas transcurre a una intensidad distinta. Y quienes practican skateboarding saben que, impulsados en una tabla, pueden recorrer espacios y percibir sensaciones que difícilmente se lograrían con el mecánico acto de caminar.

De cara a este 21 de junio (hoy) -que se celebra el Día Mundial del Skate- en el país se vive el inicio del proceso de profesionalización de esta actividad.

Lo que hace más de 27 años se inició como un ‘hobby’ citadino, ahora se consolida como una práctica de la que se puede -aunque con esfuerzos superlativos- llegar a percibir ingresos y hasta ‘vivir de la board’.

El génesis de esta travesía ‘pro’ según recuerda David Holguín, uno de los máximos referentes del skate ecuatoriano, fue lento y poco alentador. De hecho, fue gracias a su estadía en Londres donde tuvo un contacto más cercano con el mundo de los ‘ocho pernos’.

En el Viejo Continente, David empezó a codearse con otros patinadores de buen nivel y, casi como un efecto de la gravedad, empezaron a caer las producciones fotográficas y los auspicios de marcas.

A su regreso al país, David y su hermano Andrés marcaron los cimientos para los ‘raiders’ que se tomaban más en serio esta forma de vida.

Su primer patrocinio en Ecuador vino de la mano de la extinta tienda Challenger. “Era muy joven y ellos me empezaron a ayudar acá. Fue algo pequeño”, dijo.

En la actualidad, a sus 34 años, en su extenso ‘brochure’ de patrocinadores hay marcas como Octagon, Blueprint, Reef, DC Shoes, Nike y Skullcandy. Pero eso no fue todo.

David colaboró en la consolidación de firmas locales como Vida Sur y actualmente promociona su marca personal que lleva el nombre Dale. “Patrocino a cuatro skaters con Dale. Y con mi local 1979, colaboro a otro ‘raider’ más”.

Uno de los jóvenes que recibe su apoyo es Miguel Vera, más conocido como Miky. Sin temor a equivocarse, él describe su etapa actual como algo “increíble”.

Cuando empezó a patinar, hace siete años, jamás se imaginó que podría dedicarse al 100 % a su pasión.

Miky trabaja a medio tiempo en el ‘skate shop’ 1979. Y el resto de tiempo lo destina a rodar para perfeccionar trucos y prepararse para competencias y producciones audiovisuales.

En ese sentido, recibe mensualmente de Dale dos tablas (patinetas) y dos artículos extras, que pueden ser accesorios como ruedas, tracks o -a su vez- prendas de vestir. “Trabajar para uno de los históricos del skate nacional es como un sueño hecho realidad”.

Sus sitios favoritos para ‘bordear’ son La Roca SkateChurch, en Carapungo; la zona denominada Bancas azules, ubicada en la parte posterior del CCI; y la clásica pista del parque La Carolina. Motivar a otros jóvenes y catapultar el skate nacional son algunas de sus metas a largo plazo.

Unos objetivos similares son los que se planteó Carlos Idrobo, de 23 años y administrador de la tienda virtual Broken Bones. Este representante del skate del sur de Quito empezó con el auspicio de ese sitio web, pero gracias al crecimiento en las ventas, actualmente ejerce un cargo más elevado.

A su criterio, en los últimos cuatro años el skateboarding local ha experimentado una revolución. Dice que los skaters piensan diferente, han aparecido más marcas nacionales y la sociedad ve con otra mirada a la actividad.

“Hoy patinar es mucho más serio. Ya no es algo que lo hacemos solo por diversión o pasatiempo. La meta de la mayoría de los ‘raiders’ es llegar a vivir de lo que amamos, hacer una carrera o por lo menos llevar una vida de una manera sustentable”.

Tanto Holguín como Idrobo coinciden en que esta actividad requiere mucha práctica y dedicación. Las lesiones y caídas son parte intrínseca de la profesionalización y las asumen como tal . “He aprendido a luchar contra paradigmas como él ‘yo no puedo’ o el ‘no es posible”, confesó Carlos.

Observar a representantes destacados, como ‘Pepo’ Castro, ‘Pancho’ Moscoso o Andrés Silva, alienta a los jóvenes que apenas incursionan en esta pasión urbana. Según estimaciones hechas en concursos, en Quito hay alrededor de 500 skaters permanentes.

Para Holguín, es la gran mayoría de los patinadores -los nuevos, los que recién se inician en la actividad- lo que llevará a un escalón más alto a la profesionalización del skate. “Si cada vez más gente rueda y compra productos hechos en el país, habrá más patrocinios, más eventos de calidad y el nivel de los ‘raiders’ será mejor”.

LA ESCENA

Dentro de las marcas  nacionales se destacan Makabro, Instinto, Golden, Vida Sur, Surus, Golden Dist, Raiz, Sewers, Shot 2 Kill.

También creció el número de tiendas especializadas para el skateboaring.

Broken Bones Skateshop, Caída y Limpia, Skateboard Iad y 1979 son algunos de los negocios que aportan al crecimiento de la actividad.

Hoy habrá un evento especial en la Roca Skate Church (Carapungo).

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