28 de septiembre de 2016 12:24

El 'traficante de juguetes' que lleva pelotas y muñecas desde Finlandia a los niños de la guerra en Siria

Adham también lleva juguetes a Alepo, donde su organización ayuda a niños que han perdido a uno o sus dos padres durante la guerra civil siria.

Adham también lleva juguetes a Alepo, donde su organización ayuda a niños que han perdido a uno o sus dos padres durante la guerra civil siria. Foto: Infobae

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Infobae - Red de Noticias Albavisión

Cuando Rami Adham se embarcó en su primer viaje de ayuda humanitaria a Siria, llevó comida, medicinas, 25 osos de peluche y 35 muñecas Barbie.

Adham -sirio de nacimiento pero radicado en Finlandia desde 1988- no había pensado en llevar juguetes, pero Yasmin, su hija de tres años, le dijo cuando lo despedía: "Yo tengo muchos juguetes, ¿por qué no llevas algunos'". Adham aceptó y, sin imaginarlo, inició una tradición que lo convertiría en el "traficante de juguetes", como lo conocen en los pueblos sirios a los que ya realizó 27 viajes.

En los últimos cuatro años, ha distribuido miles de ositos, muñecas, pelotas y marionetas entre los niños sirios. "La primera vez, fuimos a un campo de refugiados cerca de la frontera. Llevábamos comida, pero cuando comenzamos a sacar los juguetes, se generó un gran revuelo. Los niños salían de todas partes. Me di cuenta que no estaban pensando en comida, pero sí extrañaban muchísimo los juguetes", cuenta Adham, de 44 años.

Ahora, viaja de Finlandia a Siria cada dos meses transportando bolsas con unos 80 kilogramos de juguetes a través de la frontera turca. Para el mes del Ramadan, que terminó el 6 de julio, llevó unos 700 juguetes al campo de refugiados cercano a la ciudad de Atmeh, en el norte de Siria.

Mientras desempacaba los juguetes en la escuela al-Rahma, sus 200 alumnos se formaron en una larga fila para recibir uno de los muñecos que traía Adham. Cerca de tres millones de niños viven hoy en los campos de refugiados de Siria. Los afortunados van a la escuela, otros deben trabajar para ayudar a sus familias.

Adham también lleva juguetes a Alepo, donde su organización ayuda a niños que han perdido a uno o sus dos padres durante la guerra civil siria. En junio, tuvo que caminar diez kilómetros para alcanzar los barrios controlados por las fuerzas rebeldes sirias que han quedado aislados del tráfico vehicular y con sus rutas bloqueadas.

"Fue mi 27° viaje a Alepo desde 2011 y el más peligroso", contó. "El dolor y el miedo que vimos es indescriptible. Seis de los huérfanos que estaban bajo nuestra custodia murieron durante el tiempo que estuve allí".

Después de sobrevivir al fuego de las bombas y las artillería durante tres semanas, Adham voló a Estambul al final de junio. Mientras esperaba para conectar con su vuelo a Helsinki, ocurrió el atentado terrorista en el Aeropuerto Ataturk. "Pensé que soñaba y estaba todavía en Siria. Me llevó un rato darme cuenta que una bomba había explotado allí, a pocos metros de donde esperaba mi vuelo".

En Finlandia, Adham ya está haciendo planes y recolectando juguetes para su próximo viaje. "Una vez le di USD 10 a un chico y realmente no sabía que hacer con eso. Peor cuando les doy una pelota o un peluche, la sonrisa es inmediata y se les ocurren mil cosas para hacer. Es una terapia mental fundamental para los niños".

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