14 de junio de 2018 00:00

El silencio explota como un volcán en el filme ecuatoriano ‘Cenizas’

Los actores Diego Naranjo y Samanta Caicedo, en una escena de ‘Cenizas’. Foto: cortesía Cenizas.

Los actores Diego Naranjo y Samanta Caicedo, en una escena de ‘Cenizas’. Foto: cortesía Cenizas.

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Fernando Criollo
Redactor (I)
fcriollo@elcomercio.com

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Un silencio ensordecedor, como una especie de grito contenido, se extiende en la atmósfera como la consecuencia de una terrible tragedia. Esa es la idea alrededor de la cual gira ‘Cenizas’, el segundo largometraje del director ecuatoriano Juan Sebastián Jácome que llega a la cartelera nacional a partir de este 15 de junio del 2018.

Un volcán se ha reactivado inesperadamente y la lava que arde en su interior amenaza con destruirlo todo, en una violenta erupción. El hecho provoca temor en Caridad, quien no tendrá más opción que contactar a su padre, al cual no ha visto en muchos años desde que él dejó el hogar, en medio de sospechas y acusaciones por abuso y violencia intrafamiliar.

El drama sobre esta crisis familiar rondaba la cabeza del director desde hace unos 10 años, pero el guion empezó a escribirse desde agosto del 2015, a partir de la reactivación del volcán Cotopaxi.

Jácome vio en aquel acontecimiento natural -una semejanza con la situación emocional que experimentaba la protagonista de su historia- le permitió establecer una metáfora visual y narrativa, que la trasladó a la pantalla.

“En una sociedad conservadora como en la que vivimos, se cree que los traumas y dolores van a desaparecer guardando silencio, sin saber que hay cosas que con el tiempo solo se van acumulando hasta que un día explotan”, dice.

El papel de Caridad y su padre, Galo, quedó en manos de Samanta Caicedo y Diego Naranjo, respectivamente.

Frente a la cámara, los actores, que ya habían trabajado juntos en una producción anterior, proyectan una relación tan compleja como creíble, en la que se percibe cierta empatía, que constantemente se ve opacada por las dudas del pasado, que velan la verdad, como una nube de ceniza.

A partir del silencio como eje conceptual también se definió una paleta de colores fríos como propuesta visual. La fotografía va dejando elementos fuera de encuadre, creando una atmósfera de tensión y hermetismo y un sonido ambiental casi nulo, que mantiene en vilo la relación entre los protagonistas.

Video: YouTube, cuenta: AbacaFilms

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