12 de marzo de 2015 06:51

El show de Alejandro Fernández supo a las grandes orquestas de los años 20

El Potrillo se presentó ayer 11 de marzo en el Coliseo General Rumiñahui. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

El Potrillo se presentó ayer 11 de marzo en el Coliseo General Rumiñahui. Foto: Eduardo Terán/ EL COMERCIO.

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Ana Cristina Alvarado

Alejandro Fernández demostró, la noche del miércoles 11 de marzo, que puede saltar entre la balada pop y la música tradicional mexicana con facilidad. El cantante mexicano subió al escenario del Coliseo General Rumiñahui con una hora de retraso; estaba programado que su concierto inicie a las 21:00.

Sin embargo, con la primera canción, el público perdonó la impuntualidad. Cóncavo y Convexo dio la pauta de lo que se vendría en adelante. Este tema es uno de los que se incluyó en el disco 'Confidencias Reales'.

Este último álbum, y el motivo de la gira, fue grabado en vivo en el Teatro Real de Madrid. El disco es una reedición de éxitos del cantante, con nuevos arreglos y producido por Phil Ramone. Las notas del jazz, del swing y los imponentes sonidos de las grandes orquestas caracterizan a esta producción discográfica.

El sabor a la música de los años 20 y a orquestas como la de Frank Sinatra se sintió en el Rumiñahui, que estaba lleno a totalidad. Grandes parlantes aseguraron el sonido nítido durante todo el concierto; algo que Fernández acostumbra a cuidar mucho, pues su potente voz es su mejor instrumento.

Así, 'El Potrillo' continuó con temas como Se me va la voz y Cuando digo tu nombre. Durante las primeras canciones del espectáculo, llamó la atención la cuidadosa puesta en escena. Luces robóticas acompañaron el ritmo del concierto y complementaron el ánimo de cada una de las interpretaciones.

Al inicio del concierto, el mayor nivel de gritos y de aplausos se registró con el tema Qué voy a hacer con mi amor. Durante Te amaré -de Miguel Bosé- y Hoy tengo ganas de ti -que en el disco es interpretada junto a Christina Aguilera-, el público empezó a lanzar rosas hacia las tablas. El intérprete tomó una y ofreció algunos pétalos a las primeras filas y después se la colocó en la solapa.

En el escenario, los músicos y coristas también tuvieron un papel protagónico. Guitarras, teclados, flauta, percusión de mano, trompetas y hasta un cajón peruano fueron parte del acompañamiento musical.

El blues también estuvo presente en la cita con Fernández. El mexicano cantó una versión en español de Nobody knows you whe you´re down and out, tema conocido en la voz de Bessi Smith y Eric Clapton. Además, dijo que esta canción será parte de su nuevo disco.

En la parte más íntima del concierto, los músicos se juntaron al frente, alrededor de Fernández, como si de un jam se tratara. Los tonos flamencos, acompañados de una guitarra española y llevando el compás con aplausos, sonaron en canciones como Canta corazón y No sé olvidar.

Después del éxito Si tú supieras, se dio una fluida y muy esperada transición. De uno en uno, fueron entrando al escenario las guitarras, vihuelas, guitarrones, trompetas y violines. El mariachi trajo la fiesta mexicana a Quito y Fernández reapareció en el tablado con un traje típico de charro.

La iconográfica tradicional mexicana destacó en esta parte del show. En las tres pantallas que estaban en el frente, imágenes de catrinas, vaqueros y arquitectura colonial -por citar algunos- se pudieron apreciar.

El set que incluyó Mátalas, Qué lástima, Abrázame, Tantita Pena, Como Quien Pierde una Estrella y otras rancheras finalizó el concierto en Quito, pasada la media noche.

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