23 de septiembre de 2017 00:00

Shino Pi Bolon ha seducido al turista del extranjero

Felipe Aguavil, presidente de Shino Pi Bolon, realiza recorridos en balsas a los turistas para que observen a los peces y vegetación que hay en el río. Fotos: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO y cortesía Shino Pi Bolon

Felipe Aguavil, presidente de Shino Pi Bolon, realiza recorridos en balsas a los turistas para que observen a los peces y vegetación que hay en el río. Fotos: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO y cortesía Shino Pi Bolon

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María Victoria Espinosa
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

La comuna tsáchila Colorados del Búa ha fortalecido el turismo ecológico y cultural, en los últimos 12 años.

En esa aldea, los tsáchilas crearon un centro cultural para rescatar la cultura, que -según Felipe Aguavil-, se estaba perdiendo. “No utilizábamos la ropa tradicional y los niños ya no hablaban nuestro idioma tsa’fiki”.

Él recuerda que los turistas que visitaban la comuna lo hacían únicamente para bañarse en el río Shino Pi, pero no se interesaban por la etnia.

Así que unas 30 familias se agruparon para conformar un centro turístico y cultural. Lo denominaron Shino Pi Bolon.

Aguavil señaló que cuando fundaron el centro, el objetivo era rescatar la cultura Tsáchila a través del turismo. Pero para eso debieron trabajar primero en la recuperación del bosque, que se había convertido en un potrero, y en aprenderse la historia tsáchila.

Los turistas realizan juegos tradicionales como imitar el peinado típico de los tsáchilas.

Los turistas realizan juegos tradicionales como imitar el peinado típico de los tsáchilas.

Esa conservación del ambiente y las raíces culturales hicieron que los turistas extranjeros se interesaran por Colorados del Búa y decidieran apoyar la iniciativa turística. Cada año, en Shino Pi Bolon se hospedan hasta 20 grupos de turistas europeos y americanos. “No solo vienen a conocernos sino que nos ayudan en los proyectos comunitarios”.

Los extranjeros colaboran en la reforestación del bosque y en la construcción de las cabañas. Las visitas duran entre cinco y 10 días.

Ellos se hospedan en tres cabañas rústicas, fabricadas con pambil, paja toquilla y caña guadúa. No tienen televisión ni camas. “Durante su estadía, ellos viven en nuestra aldea como si fueran tsáchilas. Por eso, las habitaciones son elaboradas con los materiales que tenemos en nuestro entorno”, señaló Alfonso Aguavil, líder de Shino Pi Bolon.

El tsáchila se pinta el cabello de rojo para evitar contraer enfermedades.

El tsáchila se pinta el cabello de rojo para evitar contraer enfermedades.

El tsáchila agregó que los extranjeros que llegan a la comuna vienen al país a hacer voluntariado. Los primeros acercamientos con los extranjeros se dieron porque los tsáchilas colgaron información del centro turístico en una página web. “Luego se corrió la voz e incluso empezaron a llegar miembros de varias organizaciones a ayudarnos”.

Una de las obras que hicieron los turistas extranjeros fue la instalación de nuevas redes de agua potable porque las 400 casas de esa comuna no contaban con ese servicio.

Alfonso Aguavil señaló que durante los últimos 12 años el centro cultural se ha fortalecido y buscan darle un despliegue nacional. “El bosque ya se pobló, el río no está contaminado y nosotros ya conocemos y valoramos nuestra cultura”.

Para los turistas nacionales se crearon cuatro paquetes turísticos. Uno de estos cuesta USD 5 e incluye la visita a un museo en el que se muestran los objetos domésticos, que utilizan los ancestros tsáchilas hace más de 200 años.

En una de las cabañas, los turistas pueden comprar artesanías típicas.

En una de las cabañas, los turistas pueden comprar artesanías típicas.

Por ejemplo, se puede observar una cuna para los recién nacidos, que es similar a una hamaca.

Las madres tsáchilas, que se dedicaban a la fabricación de telares, amarraban una cuerda desde la cuna hasta sus manos. A medida que tejían, la hamaca se movía y así dormían a los bebés hasta los 7 meses.

El paquete más costoso tiene un precio de USD 45 y contempla el hospedaje, alimentación, el recorrido por el bosque y la navegación por el río Shino Pi, en unas balsas elaboradas con madera por los tsáchilas.

Este paquete también incluye un show artístico con la marimba y el bombo, que son instrumentos típicos de la nacionalidad. Además de juegos ancestrales y demostraciones de los rituales nativos.

Felipe Aguavil señaló que este año se mostró oficialmente el centro cultural a los turistas nacionales en la fiesta Kasama (Nuevo amanecer), que se realizó en esa comunidad a mediados de abril.

Desde esa fecha han empezado a tener reservaciones de turistas de la Sierra. Hasta esta semana al menos unos 200 turistas nacionales y 300 extranjeros han visitado la comunidad.

La quiteña Angélica Chicaiza visitó la comuna en agosto. Ella señaló que se interesaron por Shino Pi Bolon porque está ubicada a 20 minutos de la ciudad y la vía es asfaltada hasta el proyecto turístico.

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