6 de septiembre de 2015 16:45

Segundo Cóndor, músico incansable y generoso


El Violinista y compositor Tadashi Maeda comenta acerca de la obra 'Misa ecuatoriana' de Segundo Cóndor. Video: YouTube. Canal: TeatroNacionalSucre Quito.
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Fernando Criollo

La casa de Segundo Cóndor siempre estuvo llena de música y de músicos de todo tipo. Así es como su hija Andrea describe el ambiente que se vivía en el hogar del músico, arreglista y compositor ecuatoriano que falleció la mañana del pasado sábado 5 de septiembre, en Quito.


Quiteño de nacimiento, sus abuelos vivieron en haciendas en las que ahora se asienta San Isidro de El Inca. A pesar de que sus padres no compartían su afición Cóndor cultivó su pasión por la música desde su infancia. A escondidas comenzó a practicar hasta que llegó a entonar instrumentos de percusión, cuerda, viento y piano. “La guitarra era su preferida”, asegura Andrea.

Luego de terminar la secundaria estudió Arquitectura pero nunca dejó de educarse en la música. Diseñó y dirigió la construcción de su propia casa y la de varios conocidos pero su verdadera vocación finalmente lo llevó a ser parte de varios grupos musicales como La gran sociedad, Los Titos, Don Medardo y sus players, durante el boom de las orquestas. Pero sobre todo fue un defensor y un amante de la música tradicional ecuatoriana. Le dedicó bastante tiempo a estudiar a Luis Humberto Salgado, Corsino Durán y Gerardo Guevara.

El interés por el arte fue un valor que inculcaba en sus hijos con quienes asistía a conciertos así como a obras de teatro y danza. Una cotidianidad que despertó la vocación musical en tres de sus cuatro hijos. Andrea, Salomé y Natasha quienes se desempeñan como cantantes líricas en la actualidad.

La gastronomía era otra de sus aficiones y sobre todo platillos de la costa. Los cangrejos estaban entre su especialidad. “La comida era una forma de expresar su cariño y sus atenciones con la familia”, explica su hija Andrea.

Quienes lo conocieron de cerca lo reconocen como un hombre generoso con su música, que no dudaba en tender una mano a otros colegas independientemente del pago que podía recibir a cambio.

Fue el gestor de un estilo muy particular. Sus composiciones, dice Andrea, denotan un acertado y fresco equilibrio entre armonías modernas y ritmos tradicionales ecuatorianos.

Entre sus obras más representativas está Misa ecuatoriana, una obra pensada y escrita para la Orquesta de Instrumentos Andinos y un coro mixto. Un trabajo inconcluso que fue completado por el músico y compositor Tadashi Maeda y estrenado el año pasado.

Está basada en la liturgia católica y un ritmo tradicional ecuatoriano suena en cada uno de los movimientos que la conforman. Sanjuanito, bomba, pasacalle, yaraví, yumbo son algunos de los ritmos que son parte de esta obra.


Video: YouTube. Canal: Tadashi Maeda.


Hace un año tres meses fue diagnosticado con una rara y poco frecuente enfermedad neurológica conocida como Creutzfeldt-Jakob, una patología degenerativa que empieza por afectar al sistema nervioso. “Una lotería macabra” refiere su hija, que en el lapso de un mes lo dejó postrado y consumiéndolo hasta la muerte.

Una etapa muy difícil en la que la familia ha “tenido la suerte de contar con la solidaridad de muchos músicos y mucha gente que le conoce. Algo de lo que estamos muy agradecidos”, dice su hija Andrea, una de las artistas en quien vive el legado de un músico convertido en un referente de la música nacional.

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