15 de January de 2014 10:08

¿Se puede revertir el envejecimiento?

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La obsesión de los seres humanos por encontrar el elixir de la eterna juventud parece haber dado un paso importante en la carrera por descubrir el ‘cofre mágico’ que guarda el ‘antídoto’ contra el desgaste físico que traen los años.

Por primera vez, un grupo de investigadores asegura haber identificado un compuesto producido de forma natural por las células jóvenes, que es capaz de revivir células viejas y devolverles la energía, según afirmó la revista científica Cell en diciembre.

En un experimento hecho con ratones, David Sinclair, profesor de genética de la facultad de medicina de la Universidad de Harvard y sus colegas descubrieron que al darles a roedores viejos una sustancia química llamada Nicotinamida adenina dinucleótido (NAD), por una semana, los tejidos de estos ratones de 2 años se asemejaron a los de los ratones de 6 meses (en años humanos equivale a decir que las células de una persona de 60 años comenzaron a sentirse como las de una de 20).

El equipo de Sinclair demostró también que las células envejecen por falta de oxígeno y no solo por su desgaste. Sin oxígeno, sus motores energéticos (las mitocondrias) comienzan a ser menos eficientes a la hora de convertir la glucosa en la energía que las células requieren para funcionar, por lo cual van deteriorándose. A medida que los mamíferos envejecen, explica el científico, los niveles de NAD decaen en un 50 por ciento y esta disminución hace que la comunicación entre la célula y sus mitocondrias comience a flaquear y la célula se vuelva más vulnerable a la debilidad muscular, la inflamación y a un metabolismo más lento, todos asociados al envejecimiento.

Al engañar a la célula, haciéndola pensar que es joven de nuevo, con las adecuadas cantidades de NAD, esta cree que sus niveles de oxígeno son normales y el envejecimiento se reversa.

Otras teorías

El uso y abuso de las células, que puede definirse como el estrés al que sometemos nuestro organismo, determinado por el estilo de vida, genera una serie de daños a nivel bioquímico que las deteriora y acelera el proceso de envejecimiento. Por lo anterior, la alimentación adecuada, el ejercicio regular, los bajos niveles de ansiedad, el control de la contaminación ambiental y la prevención y adecuado control de enfermedades contrarrestan este fenómeno de manera efectiva. Un estudio demostró que una dieta hipocalórica aumenta la longevidad. La investigación consistió en someter a un grupo de ratas a una dieta con restricción de calorías mientras otro grupo tenía una dieta normal. Las primeras vivían más y presentaban menor incidencia de cáncer. En estudios posteriores se estableció que una dieta con restricción calórica, pero con niveles adecuados de nutrientes, lograba un considerable incremento de la longevidad y nivel de salud.

Otras investigaciones sobre el envejecimiento se han centrado en el papel de los telómeros, estructuras que se encuentran en ambos extremos de cada cromosoma. No codifican información genética, pero sí determinan la capacidad de división celular. En cada división, la punta de los telómeros se va acortando. Con el tiempo se achican tanto que detienen la división celular, lo que significa la muerte de la célula y esto conlleva al envejecimiento.

Diversas investigaciones han revelado que unos telómeros más largos están relacionados con una vida más longeva, mientras que los más cortos están ligados a enfermedades cardiovasculares y demencia. También se sabe que los radicales libres de oxígeno (RLO), biomoléculas altamente inestables de oxígeno que tienen su origen en el metabolismo energético oxidativo celular normal, son capaces de generar un enorme daño a nivel de la célula, produciendo un envejecimiento precoz.

Los científicos señalan que existe un centro regulador aún no descrito capaz de mantener un equilibrio dinámico entre los niveles de RLO necesarios para el funcionamiento del sistema inmunitario y aquellos que producen daño celular. Este supuesto centro puede verse alterado, como les ocurre a otros sistemas orgánicos (diabetes, hipo-hipertiroidismo, etc), originándose un descontrol y una producción excesiva de RLO o una disminución de antioxidantes.

Consejos

Un estudio de la Universidad de Stanford, divulgado en febrero pasado, afirma, tras haber hecho seguimiento a la vida de 1 500 personas desde su niñez hasta su muerte, que aquellas que eran más persistentes, trabajadoras, involucradas y exitosas –un poco más estresadas– se mantuvieron más sanas y vivieron más respecto de quienes prefirieron “tomarse la vida con calma”. Según el estudio, un poco de preocupación es bueno. La gente más concienzuda, dice, tiende a tener hábitos más saludables y a obtener éxito en sus carreras, lo que a la postre redunda en una vida larga y sana.

Cinco claves para no marchitarse muy rápido

Contenedor de tips

Ser sociable


Vivir una vida socialmente más responsable e involucrarse con otras personas y sus comunidades prolonga la vida, según los científicos.

Felicidad en la niñez


Diversos estudios señalan que los niños y jóvenes que fueron infelices tienen mayor riesgo de sufrir enfermedades cardíacas en la edad adulta.

Evite la soledad


Salir con los amigos es importante. El aislamiento –según varios estudios– es asociado a mayores tasas de mortalidad, de ahí la importancia de ser sociable.

Actividad física


Hacer ejercicio ayuda a tener un corazón más sano, reducir el estrés, la ansiedad y mantener el peso ideal. Evite al máximo la comida chatarra.

Tomar el sol


Los expertos recomiendan disfrutar del aire libre. Los rayos del sol son una fuente importante de vitamina D, clave para tener huesos fuertes y sanos.



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