6 de noviembre de 2017 00:00

Saruymanda seduce a los bailarines de toda edad

Los estudiantes asisten a la escuela dos días a la semana y ensayan dos horas. Foto: Armando Prado / ELCOMERCIO

Los estudiantes asisten a la escuela dos días a la semana y ensayan dos horas. Foto: Armando Prado / ELCOMERCIO

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Redacción Tendencias
(F-Contenido Intercultural)

A Silvia Adriana Enríquez se le iluminan los ojos cuando sostiene, con ambas manos, los extremos de su falda plisada anaranjada. Camina hacia el centro de una sala de baile y allí gira una y otra vez hasta lograr que la vestimenta parezca una campana en movimiento.

Enríquez, de 51 años, disfruta de cada giro. Su sonrisa también la delata. Ella forma parte de los cerca de 90 estudiantes que asisten todas las semanas a la Escuela de Danza Nacionalista Saruymanda, ubicada en el sur de Quito.

Uno de sus profesores es Darwin Morales, bailarín y fundador de la agrupación (con 16 años de trayectoria).

Enríquez lo describió como una persona tolerante, perfeccionista y con paciencia. A esas cualidades, precisamente, se le atribuye el crecimiento de la Danza Nacionalista.

De acuerdo con Morales, Saruymanda cuenta con 18 bailarines de élite. El resto de danzantes integra las escuelas Infantil, Juvenil y de Señoras.

Muchos de ellos acompañan a los profesionales en las diferentes presentaciones alrededor del país y a escenarios internacionales. Han bailado en Alemania, Corea del Sur, Francia, Inglaterra, México, Panamá, Chile, Brasil, entre otros.

A esos países han llegado con propuestas actuales y novedosas, sin perder la esencia del grupo. Morales contó que la danza nació con el propósito de mantener y difundir las tradiciones de los diferentes pueblos ecuatorianos.

Se llama Nacionalista porque integra los colores, música y arte de la Sierra, Costa, Amazonía y de las Islas Galápagos.

“No importa si somos indios, negros, cholos, mulatos o mestizos porque a la final todos somos ecuatorianos”, afirmó Morales.

Los estudiantes asisten a la escuela dos días a la semana y ensayan dos horas en cada jornada. Pagan una mensualidad de USD 10. Se trata de un pago simbólico pues el objetivo principal es atraer la atención de la comunidad para ‘alimentar’ el grupo élite.

Rubí Flores, de 42 años, es otra de las estudiantes que sigue los pasos de Morales. Empezó a bailar hace cinco años, tras observar una presentación en el Palacio Arzobispal de Quito. “Me encantó y me inscribí en la escuela”.

Actualmente, los integrantes de la Danza Nacionalista Saruymanda se presentan, todos los viernes y sábados, en el Centro Cultural José Mejía Lequerica, centro de Quito. El costo por persona es de USD 3.

La nueva propuesta coreográfica de los bailarines se llama ‘Un ritual de amor’.

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