14 de abril de 2017 00:00

Saraguro vive la Semana Santa con rituales

Los saraguros cumplen el ritual del Viva María, el Domingo de Resurrección.

Los saraguros cumplen el ritual del Viva María, el Domingo de Resurrección. Foto: Cortesía revista Vistalsur

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Lineida Castillo
Redactora (F - Contenido Intercultural)

La celebración de la Semana Santa en Saraguro tiene un sincretismo cultural-religioso.

Marca el inicio de la nueva temporada de la cosecha de granos y los indígenas recuerdan la Pasión, la Muerte y la Resurrección de Jesús.

Esta celebración se inició la víspera del Domingo de Ramos, con la tradicional supa­lata: un ritual de agradecimiento a la Pacha Mama por las primeras cosechas de maíz, fréjol, habas, arvejas, entre otros granos.

En la noche, los jóvenes y adultos de las comunidades Gunudel, Ilincho y Lagunas estaban disfrazados y entonando música andina. Sus vecinos les entregaron comida típica como tamales, colada de sambo y chicha de jora.

Este año, esta tradición tuvo algunos cambios porque se realizó en la tarde y los danzantes llegaron a las casas de familias mestizas del centro de la ciudad. Este acto fue organizado por el Municipio, como una estrategia para compartir y difundir esta costumbre.

El líder de la supalata viste un traje militar y es acompañado por hombres disfrazados de mujeres y por músicos que tocan el tambor. Al llegar a cada casa, los participantes repiten: “supalata, supalata”, que es una especie de bendición para ese hogar. Entonces, la familia reparte los alimentos.

Pero si los danzantes no reciben nada gritan: “shirán, shirán”, que es una hierba mala que crece junto al maíz; y que se interpreta como una maldición para las cosechas. En ese recorrido llegaron a la casa del alumbrador de la Semana Santa, Luis Lozano, y de los priostes: Apolinario Saca y Manuel Benigno Quishpe. El primero vestía el atuendo típico de los saraguros, un rosario elaborado con monedas y un pañuelo bordado con figuras de palomas, uvas, vino...

Ayer, Lozano solemnizó los rituales de adoración a la imagen de Jesús en la iglesia Matriz. Él se quedó toda la noche en el altar mayor y saldrá ­pasadas las 17:00 de hoy, ­cuando concluya la adoración de la cruz y las siete palabras. “Es una prueba de fe católica”, dice Lozano.

El templo quedó abierto toda la noche para que los fieles participaran de la adoración. Las indígenas acompañaron hasta la medianoche con cánticos en kichwa. También elaboraron más de 100 velas que se usaron para esta celebración.

Saca y Quishpe fueron los encargados de organizar la supalata, arreglar y limpiar el templo y atender a los devotos que llegan a su casa. Hoy las familias creyentes solo consumen pan con miel. Según el indígena Asunción Minga, algunos detalles de esta tradición se han perdido, como el ayuno completo, descanso absoluto desde el miércoles y el no consumir carne durante toda la Semana Santa.

Alas 20:00 de mañana, el Alumbrador regresará al templo para la eucaristía de Resurrección. El domingo será la misa de Gloria, el ritual del ­Viva María y la procesión por las calles céntricas. Cada acto llama la atención de los visitantes porque se cumplen con coloridos desfiles.

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