22 de septiembre de 2016 00:00

Saraguro se muestra cada mes en una feria cultural

En Saraguro hay más de 100 mujeres dedicadas a la elaboración de bisutería en mullos

En Saraguro hay más de 100 mujeres dedicadas a la elaboración de bisutería en mullos. Foto: Cortesía Walter Sigcho del Municipio de Saraguro

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Lineida Castillo
Redactora
(F-Contenido Intercultural)

El cantón lojano de Saraguro tiene un gran potencial artesanal y artístico. Estas particularidades las aprovecha el Municipio local, en una feria denominada Domingo Cultural, que busca dinamizar la economía de sus habitantes y atraer el turismo.

La feria se realiza el primer domingo de cada mes, de 09:00 a 17:00, porque es el día de mayor movimiento de visitantes nacionales y extranjeros en la ciudad. Se calcula que entre el sábado y domingo llegan más de 300 turistas.

El día de la feria, en más de 70 puestos confluyen productores, diseñadores, artesanos y artistas del cantón, la mayoría indígenas. El primer domingo de septiembre participaron Hilda Macas, María Burga y Rosa Contento. Ellas bordan prendas a mano y elaboran canastos de sajoma, una fibra vegetal que crece en los cerros y páramos del cantón.

Desde hace un mes, estas artesanas se agruparon para producir en cantidad y comercializar sus productos en la feria. “Aunque se venda poco, es un espacio de apoyo económico y para hacernos conocer”.

No hay cifras oficiales, pero el Municipio calcula que en el cantón hay más de 1 000 emprendedores dedicados a los bordados, elaboración de la vestimenta típica, bisutería en mullos, adornos en madera, objetos en cerámica...

Cada año el número de artesanos aumenta, porque los conocimientos se transmiten entre generaciones. Por ejemplo, Julio Guamán, de 37 años, de la comunidad de Ñamarín, aprendió de sus padres a elaborar alforjas con el telar de cintura y en la actualidad enseña la técnica a su hijo.

Él está contento porque antes, pocas personas conocían de su habilidad y con la feria ya tiene pedidos. “Los clientes se acercan, admiran el trabajo y compran mis productos”. Para el alcalde Abel Sarango, este proyecto acerca a los turistas con la cotidianidad de los artesanos. Al finalizar el año evaluarán los resultados.

El collar de mullos –que complementa la vestimenta típica de la mujer Saraguro– es el accesorio más demandado entre los clientes. La estadounidense Brenda Enans, de 49 años, adquirió cuatro. “Por la mezcla de colores y diseños se ven muy elegantes y combinan con cualquier prenda. Me encantan todos”, dijo tras probarse varios en el estand de Carmen Chalán, de Ñamarín.

Esta artesana, de 44 años, lleva más de 30 elaborando los collares. Lo aprendió de su madre y ahora su hija le ayuda. También hacen accesorios para el cabello, anillos, pulseras... Hay bisutería desde USD 1 -lo que cuesta un anillo- hasta 25 por el collar más elaborado.

En cambio, Jampiere Quishpe, de 24 años, cada primer domingo del mes saca a la feria adornos en madera como lámparas, cofres... “Cada vez hay mayor movimiento de gente y de compradores”.

En cada feria se involucra a nuevos artesanos para conseguir la participación de un mayor número de emprendimientos. Las convocatorias se realizan en las comunidades o a través de los dirigentes.

Como complemento de esta feria hay comida típica, festival de música nacional, danza o pintura. Para Manuel Medina, director de Interculturalidad del Municipio, con estas actividades revalorizan el talento de jóvenes y adultos, y fortalecen las expresiones culturales propias de este cantón.

Por ejemplo, el próximo 2 de octubre se iniciará el festival de danza folclórica y ya están inscritos más de 10 grupos. En gastronomía típica los lugareños y visitantes pueden probar el cuy con papas, mote, queso, tortillas de choclo y de trigo...

“Es un espacio completo para comprar, comer y admirar el talento de nuestra gente y ­conocer nuestra cultura”, dijo Manuel Medina.

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