5 de agosto de 2014 00:00

Santo Domingo ya puede 
graduar a sus propios músicos

Juan Carlos Pérez / EL COMERCIO

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Redacción Santo Domingo (I) 

cultura@elcomercio.com

Fabián Andino es uno de los 13 jóvenes que se encuentra en último año de Bachillerato en el Conservatorio Particular Cristóbal Ojeda Dávila, en Santo Domingo de los Tsáchilas. En febrero del 2015 podrá cumplir su deseo de graduarse como músico profesional. Se inclinó por la música desde pequeño y quiere hacer de esta su profesión de vida. A sus 20 años ya realiza presentaciones en eventos de la ciudad y creó el himno de un plantel educativo. Entre los instrumentos de su preferencia están el violín y el piano.

El conservatorio al que asiste Andino funciona en la Cooperativa de Vivienda 9 de Diciembre; fue creado hace seis años. El dueño y rector de la institución es Julio González, quien lo fundó basándose en su deseo de que los músicos santodomingüeños sean concertistas, maestros de música, directores de orquestas y coros.

Desde su creación, los artistas pueden obtener su título de bachiller como técnicos en artes con especialidad en música sin viajar a otras ciudades. Lo hacen cumpliendo con un proceso de formación que dura seis años y medio.

González creó el conservatorio cuando se enteró de que Santo Domingo iba a ser provincia. “Yo sabía que los conservatorios solo son autorizados en los consejos provinciales, no en cantones ni parroquias”. Su visión era crear profesionales en la ciudad.

Él es lojano. Llegó hace 20 años a Santo Domingo por motivos personales. Al ver que la ciudad estaba abandonada musicalmente decidió dictar un curso al que asistieron 60 personas. Entonces se dio cuenta de que sus clases tenían acogida y sin pensarlo mucho, resolvió quedarse definitivamente.

Primero instaló una academia llamada Ciudad de Loja, luego el nombre cambió a Academia Beethoven. Hasta el 2007, en la academia, solo podía dar clases al ciclo básico, por eso quienes obtenían ese certificado buscaban otras ciudades como Quito, Loja o incluso iban a estudiar a otros países para obtener el bachi­llerato en música.

Para González fue difícil luchar contra el empirismo musical; le llevó 17 años que las personas no se rehúsaran a aprender la teoría. Al principio -cuando los estudiantes veían que tenían que leer notas musicales- no les gustaba e ­incluso se iban. Ahora es ­distinto, los jóvenes llegan prestos a aprender teoría porque saben que les sirve para aplicarlo en la práctica.

El conservatorio cuenta con 12 profesores, quienes se encargan de dictar las clases de instrumentos de cuerda, percusión y viento a 100 estudiantes. Entre los instrumentos de cuerda que aprenden a entonar los niños están: guitarra, violín, viola, violonchelo, contrabajo… En viento aprenden: trompeta, trombón, clarinete, saxofón… y en percusión: batería y timbales.

De las 20 aulas disponibles, las más grandes están destinadas para enseñar teoría y las más pequeñas para clases especializadas: solo para piano, otras solo para violín, etc.

González también dicta clases de armonía. Él dice que es una grata experiencia compartir sus conocimientos, con los que puede ayudar a los alumnos a mejorar en su vida profesional. Los demás profesores también son músicos de profesión y ocupación, pertenecen a bandas musicales o enseñan en otras instituciones educativas.

La mayoría de estudiantes que pretende obtener su título en música también estudia otras carreras. Marcela Montúfar está en primer nivel técnico, ella distribuye su tiempo entre las clases de música y las de ingeniería ambiental, en una universidad de la ciudad.

La edad para iniciar la carrera es entre 7 y 10 años; se empieza con un nivel propedéutico. Anahí Jaramillo tiene 10 años y está en primer nivel de la carrera. Ella fue al conservatorio en un curso vacacional, y afirma que le gustó lo que aprendió y decidió empezar a especializarse. Toca la flauta y por ahora su sueño es tocar en la orquesta sinfónica juvenil, para ello debe estar en un nivel superior.

En contexto

El Conservatorio Cristóbal Ojeda Dávila surgió para suplir una carencia formativa en la provincia. Actualmente cuenta con una orquesta sinfónica juvenil, integrada por 32 estudiantes y un coro polifónico con 24 coristas, que está en permanente actividad.

Las opciones de formación

La ­pensión mensual del bachillerato en música es de USD 50 mensuales; tres horas diarias de lunes a viernes.

Para quienes no pueden hacer la carrera hay cursos de música en la noche o los ­sábados.

Hay ­clases demostrativas, para niños de 5 y 6 años, que incentivan la vocación hasta que puedan entrar.

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