Salud

El cáncer de páncreas es el más mortal y misterioso

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11 de November de 2013 15:32

Rocío Jurado, Luciano Pavarotti, Patrick Swayze y Steve Jobs. Célebres todos, compartieron en su momento una causa de muerte: cáncer de páncreas. El cáncer es una enfermedad que no distingue entre razas, sexo ni religión; tampoco hace mayor distinción entre órganos del cuerpo, por lo que el páncreas, glándula y órgano a la vez, no está exento de sufrir de esta reproducción anómala y descontrolada de células malignas.

El páncreas se encuentra detrás del estómago y delante de la columna. En la repartición de tareas dentro del organismo, él tiene dos objetivos: la regulación de la glicemia o azúcar en sangre -función endocrina- y la función digestiva, consistente en la liberación de jugos hacia el intestino, para contribuir con la digestión de grasas, proteínas e hidratos de carbono.

El cáncer de páncreas, hasta donde la ciencia ha podido llegar, es muy difícil de tratar. De hecho, las cifras de incidencia de la enfermedad prácticamente igualan a las de mortalidad: de acuerdo con la Agencia Internacional de Investigación en Cáncer, cerca de 278,000 personas en todo el mundo fueron diagnosticadas con la enfermedad en el año 2008. El mismo año, fallecieron 266,600 personas con este diagnóstico, lo que quiere decir que solo 12,000 individuos sobrevivieron a sus múltiples complicaciones.

Para Cono Gumina, presidente de la Sociedad Anticancerosa de Venezuela y especialista en vías digestivas, el cáncer de páncreas representa un problema de salud pública por su alta mortalidad. Entre los cánceres del aparato digestivo, es el tercero más frecuente, luego del cáncer de estómago y el colorrectal. Lo grave es que su incidencia es igual a la mortalidad, indica. Este especialista tiene una explicación elemental para tan alarmante dato: el cáncer pancreático no tiene método alguno de detección temprana. A diferencia de la mamografía, en el caso de las mamas, o la colonoscopia, para el cáncer de colon y recto, no hay un método específico que permita identificar las lesiones antes de que sean severas.

Por lo general, el paciente acude cuando ya hay síntomas: dolor en la boca del estómago que se irradia hacia la espalda, pérdida de peso y sensación permanente de llenura en el abdomen. En ese momento ya el cáncer suele estar avanzado y la situación se complica, dice. Otros síntomas pueden igualmente ser reflejo de esta enfermedad, aunque en estadios más avanzados, como es la coloración amarillenta de la piel o ictericia, que se presenta cuando la anomalía celular ya se expandió hacia las vías biliares y el drenaje natural del hígado se obstaculiza.

  • Terapéutica

Una buena noticia es que para los distintos estadios o fases de la enfermedad hay tratamientos disponibles, siempre dirigidos a erradicar la formación cancerosa. En primer lugar, una vez realizado el diagnóstico, un ultrasonido endoscópico permite determinar la magnitud del daño y precisar el nivel de avance del cáncer. El criterio médico, de acuerdo con lo que las imágenes arrojen, dictará los pasos que seguirán: quimioterapia y radioterapia, en conjunto con cirugía para extirpar el tumor. Si ha invadido las zonas adyacentes y el cáncer está muy avanzado, aún hay alternativas para mejorar la calidad de vida del paciente, como la colocación de prótesis autoexpansibles vía endoscópica para permitir el drenaje del líquido biliar, si ya hubiere metástasis en el hígado, apunta Carmen Oleival, médico integrante de la Unidad de Vías Digestivas de la clínica Santa Sofía, en Caracas.

  • Sin causas precisas

Pero, así como han surgido tratamientos, es un misterio lo que motiva la aparición del cáncer de páncreas. Estudios han determinado que la causa más claramente identificada es el hábito de fumar. Sin embargo, es un factor de riesgo, no una causa directa como en el caso del cáncer de pulmón, señala Gumina, quien además añade a la lista de potenciales riesgos una alimentación rica en grasas y proteínas animales, el consumo de alcohol y enfermedades como la diabetes y la pancreatitis crónica ­inflamación permanente a causa de fallas en el sistema inmune o alcoholismo, entre otras razones-.

Por tanto, aunque la pesquisa temprana se dificulta, sí hay formas de prevención primaria que deben ser adoptadas durante toda la vida y con especial énfasis a partir de los 50 años de edad, subraya Gumina, como evitar el consumo excesivo de grasas y carnes animales, el alcohol -particularmente si se sufre de pancreatitis-, hacer ejercicio diariamente y suprimir -sí, eliminar tajantemente- el cigarrillo. Y, por último, pero no menos importante, acudir al médico ante molestias digestivas persistentes.