15 de August de 2013 00:02

Los aditivos en exceso no son buenos

Compartir
valorar articulo
Descrición
Indignado 0
Triste 0
Indiferente 0
Sorprendido 0
Contento 0

Nutrición

Que tire la primera piedra quien no se haya dejado seducir por el tamaño de un molde de pan, por un colorido postre o por el sabor extremo de los 'snacks' o caramelos...

Los alimentos se vuelven más atractivos y se acompañan por la promesa de durar mucho más tiempo en los estantes de la alacena. Estas ventajas no serían reales si no existieran los aditivos.

Antiguamente, los hombres desarrollaron técnicas de salazón y ahumado para preservar los alimentos de sus cosechas, la carne y el pescado. Max Bonilla, ingeniero químico y experto en gastronomía, explica que con el desarrollo de la tecnología estas técnicas han evolucionado. Ahora es posible contar con sustancias saborizantes, conservantes, colorantes, entre otras.

Todos estos elementos, que conforman el grupo de los aditivos alimenticios, son añadidos intencionadamente a un producto para mejorarlo, independientemente del valor nutricional, dice Bonilla.

La nutricionista Lucía Eguiguren comenta que entre los más empleados están los conservantes, que actúan evitando la proliferación de virus y bacterias (acción que permite que el tiempo para el consumo del alimento se extienda más) y los colorantes, usados con el afán de mejorar las tonalidades que pierden los productos durante su procesamiento. Los colorantes y conservantes pueden ser naturales (cuando son de origen biológico, como plantas o insectos) o sintéticos (al pasar por un proceso químico).

Según la especialista, los alimentos que más utilizan colorantes son las gaseosas, postres, gelatinas, caramelos y bebidas como jugos artificiales y yogures.

Entre los productos con más conservantes están los embutidos, los cárnicos, enlatados, mermeladas, pan de molde, entre otros.

Los colorantes, en particular, suscitaron discusiones científicas, por su impacto en la salud. Varios estudios mencionaron una posible relación entre los colorantes artificiales y el comportamiento hiperactivo o el déficit de atención en los niños. Mas, ninguna investigación logró una conclusión determinante al respecto.

Médicos expertos en Neurología descartan ese posible vínculo. Sostienen que el trastorno de hiperactividad con déficit de atención tiene un origen genético en más del 80% de los casos.

Sin embargo, según Eguiguren, se ha asociado el consumo de este tipo de aditivos con enfermedades alérgicas, cuadros de asma, rinitis y afecciones de la piel.

Bonilla explica que esto depende de la sensibilidad de cada organismo, pero sobre todo de las cantidades en las que se consumen determinados alimentos. Para ejemplificar esta afirmación, el experto cita el caso de las gaseosas. Comenta que si una persona esporádicamente consume una de estas bebidas de 240 mililitros (que probablemente contenga 26 gramos de azúcar) no tendrá inconveniente. Pero si se trata de una botella de 2 litros (ocho veces más), lo más probable es que su salud se vea afectada.

La información sobre la cantidad de aditivos en un producto se especifica en la etiqueta. Organismos como la Agencia de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) están encargadas de controlar que los productos que salen a la venta no tengan efectos negativos para el consumidor.

En el país, la Agencia Nacional de Regulación, Control y Vigilancia Sanitaria y el Instituto Ecuatoriano de Normalización cumplen con esta función.

  • COLORANTES

Gaseosas

Aquellas que emplean en su fabricación un aditivo que contiene amoniaco, para dar el tono marrón a las bebidas, pueden causar cáncer, según estudios hechos en animales.

Pastelería

Si en su elaboración se emplea un colorante sintético llamado tartracina, puede presentarse reacción alérgica en personas con intolerancia a la aspirina y en asmáticos.

Caramelos

El 50% del caramelo tiene azúcares asimilables. Dosis mayores de 18 gramos por día, de golosinas con colorantes naturales, pueden ocasionar un efecto laxante.

  • CONSERVANTES

Mermelada

Para fabricarla se suele emplear ácido benzoico, que se absorbe rápidamente en el intestino. La ingesta diaria admisible es 5 miligramos por kilogramo de peso corporal.

Panes

El conservante empleado para esto es el ácido sórbico, que metabólicamente se absorbe y se utiliza como una fuente de energía. La ingesta diaria admisible es de 25 mg por kilo.

Embutidos

Para conservarlos se emplean nitratos, que se unen a la hemoglobina e impiden el transporte de oxígeno. La ingesta diaria admisible es de 3,7 miligramos por kilo de peso corporal.




Descrición
¿Te sirvió esta noticia?:
Si (0)
No (0)