21 de septiembre de 2017 00:00

Los sabores del pueblo montuvio de la Costa variaron con el tiempo

Una degustación de dulces manabitas promovió la Prefectura de Manabí para atraer a cadenas de comercios. Foto: cortesía Prefectura de Manabí para EL COMERCIO

Una degustación de dulces manabitas promovió la Prefectura de Manabí para atraer a cadenas de comercios. Foto: cortesía Prefectura de Manabí para EL COMERCIO

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Bolívar Velasco
Redactor
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(F-Contenido Intercultural)

Las ferias que se promueven en diferentes espacios sirven para mostrar la variada tradición gastronómica del montuvio de Manabí.

La comida típica, dulces, confitería, bebidas preparadas con manjar y leche son parte de las exhibiciones. Así se muestran las diferentes destrezas que las familias de este grupo étnico de la Costa tienen por la cocción de platos tradicionales en sus zonas.
De esa forma mantienen en la memoria el espíritu emprendedor del manabita que aprovecha cada espacio para proyectar sus conocimientos.

Así lo asegura el historiador Ramiro Molina. Para él la gastronomía manabita es como una plataforma que le permite al montuvio trascender con el paso de los años.

Los platos tradicionales son un capítulo aparte en medio de estas iniciativas. La morcilla, longaniza, cebiche, viche, pescado apanado, pan de almidón, corviche, empanadas de verde, tortillas y bolones se preparan con las tradiciones culinarias inculcadas por los antepasados.

Para esto es fundamental el uso de hornos de barro, la tierra donde se levantan una suerte de fogones y la leña.

Fernanda Buzetta, directora de la Escuela Gastronómica de Manabí, dice que en las creencias del montuvio existe la idea de que un producto elaborado bajo condiciones rudimentarias otorga una mejor sazón, calidad y sabor.

Y la forma de comprobarlo es a través de la degustación en platos, vasijas de barro y con utensilios de madera.

Este ejercicio se ha quedado en el imaginario de las personas de que la preparación de alimentos en la cocina ancestral resulta mejor que en una corriente, agrega Buzetta.

Pero además de la sal y los condimentos, el dulce no se escapa de esa creencia del montuvio de Manabí.

En los mismos hornos de barro que utilizaron los antepasados manabitas se idearon formas para llevar las golosinas a los más infinitos paladares.

De esa manera salieron a la luz pequeños aperitivos con el nombre de troliches, suspiros, huevos moyos, bocadillos, galleta de almidón, limón relleno, alfajores, entre otros.

María Moreira, emprendedora del cantón Chone, cuenta que todo surgió de la mezcla de la leche, panela y miel.

En principio esos ingredientes se utilizaron para el manjar, pero con el paso del tiempo salieron nuevas recetas que dieron lugar al rompope. Esta bebida es artesanal y tradicional para el manabita, pues es preparada con leche, huevo y licor de caña.

Moreira la exhibe en las ferias que promueve la Prefectura de la provincia como base de su emprendimiento que lleva ocho años en Chone.

Esta ingeniera en agroindustria evoca que la bebida se servía antiguamente para las visitas que llegaban a los hogares manabitas.

Es por eso que en su cantón no hay quien no la prepare, pues es imprescindible en la mesa de las familias.

Eso precisamente alentó a Moreira para incursionar en la elaboración de su rompope que se comercializa en los supermercados dentro y fuera de la provincia manabita.

Para ella, es símbolo de orgullo observar que personas de otros grupos étnicos adquieren este producto típico de los montuvios manabitas. “Es el sello de la tradición de mis ancestros”.

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