2 de agosto de 2017 00:00

Los saberes ancestrales del país en una muestra

Hay decenas de objetos personales decorativos en oro, como aretes. Foto: Mario Faustos / EL COMERCIO

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Alexander García
Redactor
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(F - Contenido Intercultural)

Los alcances tecnológicos de distintos períodos de las culturas ancestrales del Ecuador, desde objetos en hueso o en piedra hasta fina orfebrería, hacen parte de la muestra temporal ‘Nuestra herencia del pasado’. Tras cuatro años de cierre, la exposición reabrió el pasado 6 de julio el Museo de Arte Precolombino Carlos Zevallos Menéndez de la Casa de la Cultura, Núcleo del Guayas.

‘Nuestra herencia del pasado’, de 300 piezas, incluye cerámicas, monolitos, sillas en U y objetos de cobre y de oro. Es una pequeña selección de las más de 10 000 piezas con las que cuenta la reserva de la institución, explicó Gisella Peña, curadora de la exposición.

La muestra abarca los saberes ancestrales de las culturas precolombinas, a través de instrumentos usados en la elaboración de objetos en piedra, cerámica, concha o metal. La exhibición comienza con trabajos en piedra, seguidos por trabajos en concha y hueso, delicados apliques a manera de prendedores para la ropa, de concha madre perla pertenecientes a la cultura Milagro Quevedo, o anzuelos de la cultura Valdivia. También hay punzones, agujas y espátulas.

En vitrinas, se ha organizado la evolución de vasijas de barro utilitarias y ceremoniales. El siguiente estadio temporal es el dominio de la metalurgia en cobre, con pequeñas hachas de la cultura Milagro-Quevedo, anzuelos, argollas, agujas, cascabelas y narigueras de cobre.

La arquitectura precolombina está representada en láminas explicativas con la reconstrucción de una vivienda de Real Alto (Chanduy) y una vasija de la cultura Chorrera que muestra cómo era una choza.

La agricultura, los instrumentos musicales de la prehistoria, la industria textil, el comercio de concha Spondylus y la navegación en balsa marcan otra área. En la recreación de una cueva, con paredes que simulan a la tierra y la piedra, se ven ritos de depuración y de consumo de alucinógenos.

Las piezas más vistosas se encuentran en la sala de orfebrería del Museo, con decenas de objetos personales decorativos en oro.

Aretes en forma de espiral, pecheras, narigueras similares a las que muestran figurinas de barro, clavos usados como piercings ancestrales y máscaras funerarias hacen parte de la colección. La curadora destaca el repujado de láminas de oro y de plata en una corona ceremonial de Chimborazo, y una nariguera en forma de medialuna y un brazalete, de Loja.

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