16 de abril de 2016 00:00

Los roperos responsables se abren para el reciclaje

Amigui es una empresa que promueve el reciclaje de ropa, zapatos y accesorios. Hay puntos de venta en Quito y Tumbaco. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

Amigui es una empresa que promueve el reciclaje de ropa, zapatos y accesorios. Hay puntos de venta en Quito y Tumbaco. Foto: Patricio Terán / EL COMERCIO

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Ana C. Alvarado. Redactora (I)
aalvarado@elcomercio.com

Repetir un vestido es casi un pecado para muchas personas. Pero, ¿qué hacer con esa hermosa prenda que apenas fue usada una vez o cómo no quedar en la bancarrota si su hija quinceañera asiste a cumpleaños cada fin de semana?

Este ritmo vertiginoso del consumo de la moda resulta en roperos llenos de artículos olvidados (en el Reino Unido, las personas no usan el 30% de su ropa, de acuerdo con Fashion Revolution) y en presupuestos cada vez más apretados.

La consecuencia ha sido la creación de espacios en los que productos con poco uso, pero con mucho encanto, tienen una segunda oportunidad.

Amigui es un emprendimiento creado en el 2009, que ahora tiene un centro de acopio en la Eloy Alfaro y Gaspar de Villarroel y otro en Cumbayá. Los interesados en vender deben llevar los artículos en buen estado, limpios y planchados. Amigui selecciona las prendas de acuerdo con la demanda que tienen en los puntos de venta. Por ejemplo, los ‘animal prints’ son populares.

Se recomienda llevar la mayor cantidad de prendas posible. Por unos 40 artículos se puede obtener unos USD 100. Por la ropa de marcas exclusivas se puede obtener un porcentaje mayor de dinero.

Amigui tiene puntos de venta en Tumbaco y en Quito. Quienes quieran comprar, se encontrarán con ropa casi nueva a un precio del 30% del original. Hay cosas desde USD 4,99 hasta los USD 40.

Otras formas que ha tomado el reciclaje de moda es en los mercados de pulgas. En La Cafetina del Ochoymedio, por ejemplo, se realizan ferias cada tres meses. Hay espacio para 14 expositores y cada puesto tiene un costo de USD 25.

El requisito para vender es que todo esté en buen estado y que no se incluyan artículos nuevos. Se recomienda hacer combos, por ejemplo, tres prendas por USD 10.

Esta feria se ha convertido en un momento familiar, pues también se pueden adquirir vinilos, artículos para el hogar...

Evelina Burneo
va desde hace unos cuatro años a esta feria. Cuenta que este tipo de iniciativas tienen un buen recibimiento, pues la gente puede encontrar prendas ‘vintage’ o artículos que tal vez no pudieron comprar en su momento.

Cree que el estigma de comprar cosas usadas se está rompiendo, pues esta dinámica de comercio beneficia a todos. Ella ha adquirido por precios convenientes libros, casas de muñecas, lámparas y abrigos.

También existen iniciativas particulares. Marcela Cáceres decidió, hace dos meses, vender la ropa y accesorios que ya no usa, pero que tienen el potencial de ser usados por otras personas. Se hizo fotos vistiendo estas prendas y las publicó en su perfil de Facebook.

De ahí nació la idea de hacer un mercado independiente, junto a dos amigas. La primera edición de El Patio también contará con la participación de productores artesanales. Cáceres, quien también es bloguera en The Girl and the Clicker, espera recuperar unos USD 300 durante la jornada.

Las ferias de Pulgas de La Cafetina y El Patio (Cafetos y Nazareth) se realizarán hoy.

Estos círculos permiten crear una cultura de planificación en la adquisición de bienes textiles. El efecto también es positivo en el ambiente, al reducir la demanda de la producción y transporte de artículos que serán usados pocas veces.

Estilo

Las ‘ferias de pulgas’ físicas y virtuales ofrecen experiencias de compra justa, de calidad y con prendas en boga

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