13 de octubre de 2017 00:00

Los ríos tsáchilas siguen contaminados

El tsáchila Juan Zaracay recoge agua del río contaminado Peripa, para regar sembríos de cacao y plátano.

El tsáchila Juan Zaracay recoge agua del río contaminado Peripa, para regar sembríos de cacao y plátano. Foto: Juan Carlos Pérez para EL COMERCIO

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María Victoria Espinosa
Redactora
(F - Contenido Intercultural)

Una mancha negra y un fuerte olor a podredumbre sobre el río Peripa alertó a los tsáchilas que viven cerca del afluente, en Santo Domingo.

Al parecer, un pozo séptico de una hacienda porcícola de la zona se averió y el agua con coliformes fecales cayó al río y lo contaminó, afirmó el gobernador tsáchila Javier Aguavil.

José Luis Cedeño, director provincial del Ministerio del Ambiente, contó que tres técnicos de esta entidad hicieron una visita a la comuna Peripa. Ellos hicieron un recorrido junto a los tsáchilas y encontraron la granja donde se produjo la contaminación. “Emitimos un informe y será el Departamento de Ambiente de la Prefectura el que sancione a los dueños de la hacienda”.

Pero para el tsáchila Gerónimo Calazacón, el problema de la contaminación no se resolverá con sanciones. Él señaló que desde el 2013 ya se han ­registrado cuatro casos de contaminación en el mismo río. “En las vertientes de las siete comunas tsáchilas hay ­altos grados de afectación. Queremos que las autoridades remedien el daño”.

Pero según un informe del Ministerio del Ambiente, de los 31 afluentes que tiene Santo Domingo, 30 tienen algún grado de contaminación. En los ríos se pueden encontrar hasta 19 componentes que afectan al agua, como coliformes fecales, amoníaco, cobre, grasa, aceite, entre otras sustancias.

El alcalde Víctor Manuel Quirola señaló que el Municipio realiza un proyecto para regenerar estos ríos. Se empezará con los ríos Pove y Code, que son los más afectados según un estudio que realizó la Alcaldía hace dos años. Ese proyecto costará USD 55 millones y está en la fase de licitación.

Aguavil señaló que del río Pove nace el Chigüilpe, que pasa por la comuna del mismo nombre. Él afirmó que este es el afluente más deteriorado de la nacionalidad. Ahí ya no se puede pescar ni bañarse. Tampoco se pueden hacer los ri­tuales de purificación, que según la tradición tsáchila se hacían en el río para que la energía negativa fuera arrasada por la corriente.

El chamán Abraham Calazacón, del centro cultural Mi­shily, optó por construir una pileta en forma de cascada cerca de su consultorio. “Es una alternativa para no perder esa costumbre”, señaló.

El tsáchila Richard Calazacón aseguró que el Chigüilpe luce oscuro, con espuma y basura. Él intentó bañarse hace poco en sus aguas, pero su cuerpo se llenó de grasa y empezó a tener comezón. “Con un ungüento natural y toallas húmedas logré limpiarme”.

Aguavil afirmó que la contaminación de los ríos no solo atenta contra la salud de los tsáchilas sino contra su cultura y medicina ancestral. Según un estudio que realizó la Escuela Politécnica Nacional, el agua de los ríos tsáchilas solo es apta para el riego.

Juan Carlos Zaracay, de la comuna El Poste, solo utiliza el agua para mezclarla con fertilizantes y regar sus sembríos de cacao. “Tuvimos que hacer pozos para obtener agua apta para nuestro consumo”, señaló.

El exgobernador tsáchila Héctor Aguavil señaló que uno de los factores que incidieron en la contaminación de los ríos fue que los tsáchilas arrendaron o vendieron sus tierras, que luego fueron utilizadas para la crianza de aves y de cerdos. “El excremento y los desperdicios fueron arrojados a los ríos y al crecer la ciudad, sin un sistema de alcantarillado sanitario, se contaminaron los ríos de la urbe que desembocan en nuestras comunas”.

Según Cedeño, se hacen inspecciones constantes. Sin embargo, cada mes reciben al menos cuatro denuncias por contaminación. Quirola señaló que además de la regeneración de los ríos, se trabaja en la primera fase del alcantarillado que contará con una planta de aguas residuales y costará USD 11 millones.

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