3 de marzo de 2016 00:00

A orillas del Napo, una práctica ancestral promueve la economía

Los productores de cacao de Chontapunta distribuyen sus productos en la región amazónica. Foto: Cortesía PPD

Los productores de cacao de Chontapunta distribuyen sus productos en la región amazónica. Foto: Cortesía PPD

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Redacción Tendencias
(F- Contenido Intercultural)

Es la una de la tarde y Raquel Reynoso, junto con otros compañeros se dirigen en lancha, por el río Napo, hacia una de las 20 comunidades de Chontapunta que produce cacao.

Las frutas rojas y anaranjadas de cacao ya fueron cosechadas esa misma mañana. Reynoso llena un costal con las pepas cubiertas por una tela blanca y babosa. Una vez repleto, lo carga sobre sus hombros y se dirige con dificultad hacia la lancha que la espera con el motor encendido.

Reynoso forma parte de la Asociación Amanecer Campesino. En el 2005, las 600 familias que conforman esta asociación decidieron emprender un proyecto sustentable que les ayude a “crecer económicamente y a preservar el bosque”, dice.

Así fue que desde hace 10 años, mestizos y kichwas de la zona comenzaron a sembrar plantas de cacao entre árboles maderables y frutales amazónicos en el corazón de la selva.

“Las plantaciones no dañan los suelos de la Amazonía. Al contrario, sus hojas son abono”, asegura Reynoso. Además —añade— los monos y las aves merodean por los alrededores alimentándose de la chonta, la guaba y el morete que producen los árboles sembrados junto a los de cacao.

Asimismo, junto a la preservación del medioambiente, las familias recuperan una práctica ancestral. Según una investigación del 2013, realizada por arqueólogos ecuatorianos y franceses, el cacao de fino aroma es de origen amazónico y se consumía hace 5 500 años por los indígenas de la selva tropical del sureste del actual territorio ecuatoriano.

El costal va pegando pequeños saltos sobre las faldas de Reynoso mientras esquivan, con la lancha, algunas olas aleatorias del río. Esta vez se dirigen hacia el centro de acopio donde se realizará la fermentación del fruto y más tarde se secarán las semillas sobre el techo de plástico de una marquesina de secado muy deteriorada.

“El techo tiene agujeros, lo que retrasa el proceso de secado de cinco a ocho días”. Así lo asegura el Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, quienes han apoyado a los agricultores con capacitación y recursos.

Por el momento el proceso de producción es lento y a pequeña escala debido a que carecen de las instalaciones necesarias, según el PPD. Desde el 2008, de acuerdo con información de la institución, las comunidades producen 2 500 barras de chocolate al mes.

El objetivo principal de los agricultores es mejorar y aumentar la cosecha de los frutos de cacao. También aspiran a la certificación de las barras de chocolate para la exportación nacional e internacional.

Al momento, según Reynoso, este producto lo comercializan en Chontapunta y bajo pedido. “Cuando la Asociación pueda vender sus barras de chocolate en todo el Ecuador y otros países será capaz de generar un ingreso estable para 1 682 personas de la comunidad que no tienen otras oportunidades de trabajo”, dice la PPD en un comunicado.

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