30 de julio de 2017 12:00

Ricardo Arjona desató euforia en el estadio Modelo de Guayaquil

El estadio Alberto Spencer en Guayaquil se transformó en un espectáculo circense con el cantante Ricardo Arjona. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

El cantante Ricardo Arjona se presentó el pasado 23 de julio del 2017 el estadio Alejandro Serrano, en Cuenca. En la ciudad de Guayaquil realizó el mismo espectáculo. Foto: Xavier Caivinagua para EL COMERCIO

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Redacción Guayaquil

El estadio Alberto Spencer en Guayaquil se transformó en un espectáculo circense. Un tiro al blanco para humanos ubicado en el centro de la tarima, zapatos gigantes de payaso, un armario mágico, violines y muñecos fueron parte del escenario, donde se presentaría el artista guatemalteco, Ricardo Arjona.

A las 21:30 de ayer, sábado 29 de julio de 2017, un malabarista con nariz de pinocho, chaqueta roja y subido en un pequeño monociclo dio apertura al espectáculo, con la canción Circo Soledad de fondo. Pero el cantautor apareció después para interpretar un éxito de su último álbum: Ella.

Lució sus acostumbrados jeans, un sombrero negro, una chaqueta del mismo color y su guitarra. Músicos con violines y trompetas lo acompañaron. En el público, personas de todas las edades coreaban su canción mientras levantaban pancartas, llevaban cintillos con el nombre del artista en sus frentes y grabaron desde sus celulares la presentación.

En la segunda canción, una multitud ubicada en la parte posterior de la cancha no aguantó las ganas de observar más de cerca a su cantante preferido y se agolpó sobre la tarima reservada para fotógrafos y periodistas, que estuvieron a punto de caer de la tarima. La situación fue controlada por miembros del staff del concierto.

La tercera canción fue Acompáñame a estar solo. Antes de interpretarla, Arjona saludó a Guayaquil y recordó una de sus frases: “vivir no es lo mismo que respirar”, entonces explicó: “Es mucho más que eso, vivir es estar aquí para contradecir lo que dicen las noticias allá afuera, es reunirse para cantar, es celebrar a pesar de todo, es golpear la roca hasta convertirla en arena, es arriesgarse, es pecar, es besar, es tocar, es volver a Guayaquil, es permitirme regresar, muchas gracias”.

Cambió su sombrero negro por uno blanco y luego recogió su cabellera con un moño. Cantó varios de sus éxitos antiguos y recientes como: Hasta que la muerte los separe; Desnuda; Lo poco que tengo; Realmente no estoy tan solo; Sin ti sin mí; Si el norte fuera el Sur; Cómo duele; Fuiste tú; La historia de un taxi en versión salsa, entre otras.

Para la interpretación de su tradicional Señora de las cuatro décadas invitó al escenario a “Rita” una mujer ecuatoriana que estaba sentada en las gradas de la Tribuna y que fue elegida al azar.

La mujer llegó corriendo a la tarima casi al finalizar la canción para abrazar, besar y agradecer a su artista. Luego, Te conozco fue cantada totalmente por el público, lo que emocionó a Arjona y los aplaudió.

El concierto duró casi dos horas. Su última canción fue Mujeres. Antes de que las luces se apaguen el artista presentó a sus músicos y se despidió diciendo: “Me llamo Ricardo y me encantó estar aquí. Hasta siempre”.

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