10 de enero de 2018 11:08

Así fue la 'resurrección' en la morgue de hombre al que habían dado por muerto

Imagen referencial. Gonzalo Montoya Jiménez fue declarado muerto en un penal de Asturias y su cuerpo enviado para que el equipo forense lo perite. Cuando estaban por comenzar con las intervenciones descubrieron que estaba con vida. Foto: Pixabay.

Imagen referencial. Gonzalo Montoya Jiménez fue declarado muerto en un penal de Asturias y su cuerpo enviado para que el equipo forense lo perite. Cuando estaban por comenzar con las intervenciones descubrieron que estaba con vida. Foto: Pixabay.

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Infobae - Red de Noticias Albavisión

Gonzalo Montoya Jiménez, a quien los médicos declararon muerto por falta de signos vitales en su celda del penal de Asturias, despertó justo antes de que le realizaran la autopsia

"Lo primero que recuerda es que estaba dentro de una bolsa negra. Como no podía hablar, empezó como a hacer rugidos. Entonces, un médico abrió la bolsa cuando lo tenían ya para hacerle una autopsia, y se asustó mucho. Mi marido se puso a chillar y a sacar los brazos fuera de la bolsa y luego comenzaron a ponerle aparatos y medicamentos para recuperarlo", dijo Catia Tarancón reproduciendo el relato de su esposo, Gonzalo Montoya Jiménez, de 29 años.


Los guardias del Módulo 8 del Centro Penitenciario de Asturias, en España, lo habían encontrado sin signos vitales a las 08:00 de la mañana del 7 de enero del 2018. Había tomado un frasco de pastillas en un intento de suicidarse. El servicio médico de la cárcel lo revisó y lo declaró muerto.

El sorpresivo despertar se produjo horas más tarde, en el Instituto de Medicina Legal de Oviedo, al que lo habían trasladado para el análisis de los peritos.

"Lo metieron en la bolsa, lo trasladaron en una funeraria, me lo metieron en la congeladora y, luego, cuando le iban a hacer la autopsia, ya marcado, al sacarlo de la bolsa para ponerlo encima de la camilla, mi hijo dio señales de que estaba vivo, se movió y roncó. Por eso ahora mi hijo tiene tocado un poquito el riñón, de meterlo en la nevera ha cogido la enfermedad esta del frío (neumonía) y le han sacado un montón de líquido de la espalda. Está completamente desfigurado, muy hinchado", dijo, indignado, José Carlos Montoya, padre del recluso.

El equipo forense no podía creer lo que estaba sucediendo. El cuerpo estaba en la camilla y lo estaban por abrir cuando escucharon los ruidos. Inmediatamente lo llevaron al Hospital Universitario Central de Asturias en una ambulancia. En paralelo, se abrió una investigación para aclarar las circunstancias que han rodeado a este caso.

"Hablando en plata, casi me matan a mi hijo, casi me lo asesinan, porque él estaba vivo. No sé cómo estos dos médicos que certificaron que él estaba muerto lo pudieron pasar por alto, más el juez que enviaron a la cárcel", dijo José Carlos Montoya.

Su familia explicó que Montoya Jiménez tomaba las pastillas para prevenir ataques de epilepsia. De todos modos, reconocieron que había tenido intentos de suicidio. A poco de entrar en la cárcel, un compañero de celda le salvó la vida al encontrarlo justo después de que se colgara del cuello.

"Yo lo vi triste, llorando por los niños, que tenía ganas de estar con los niños, 'ya te queda poco, esto hay que pasarlo'… Lo vi triste, pero esto no me lo esperaba… Es que se murió y resucitó otra vez", dijo la esposa.

La familia insiste en que le parece imposible que tres forenses certificaran la muerte. Está convencida de que uno vio el cuerpo y que los otros dos se limitaron a rubricar el certificado. Entiende que se produjeron numerosos errores encadenados, y su idea es poner la historia en manos de un abogado.

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