12 de septiembre de 2016 22:13

Los restos de Cuero y Caicedo llegaron a Quito después de 201 años

Los restos del obispo fueron trasladados a la Catedral donde el arzobispo Fausto Trávez celebró una misa.

Los restos del obispo fueron trasladados a la Catedral donde el arzobispo Fausto Trávez celebró una misa. Foto: Diego Pallero/EL COMERCIO

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Gabriel Flores
Redactor (I)

Con una calle de honor y la presencia de funcionarios del Ministerio de Cultura, el Municipio de Quito, la Embajada de Perú y la Academia Nacional de Historia se recibieron, este lunes 12 de septiembre de 2016, en la Plaza Grande, los restos del Obispo José Cuero y Caicedo, prócer de la Independencia del Ecuador y primer presidente del que fuera el Estado de Quito.

Frente al monumento de los Héroes del 10 de Agosto de 1809 se ubicó una mesa con la bandera roja atravesada con una cruz blanca (La bandera del Estado de Quito). En esta mesa se colocaron los restos de Cuero y Caicedo, quien nació en 1735 en Cali, en ese entonces parte de la Real Audiencia de Quito.

Sus restos llegaron al país después de 201 años de su fallecimiento ocurrido en la ciudad de Lima. Desde marzo estuvieron en Guayaquil -llegaron en el Buque Escuela Guayas-, en una capilla ardiente montada en el Centro Cultural Simón Bolívar. La repatriación de sus restos fue parte de un proceso en el que intervinieron la embajada del Ecuador en Lima y la embajada de Perú en Quito.

Sus restos llegaron al país después de 201 años de su fallecimiento ocurrido en la ciudad de Lima

Los  restos de Cuero y Caicedo llegaron al país después de 201 años de su fallecimiento ocurrido en la ciudad de Lima. Foto: Diego Pallero/EL COMERCIO


Durante el acto realizado en la Plaza Grande intervinieron el Ministro de Cultura y Patrimonio, Raúl Vallejo, la segunda Vicealcaldesa de Quito, Anabel Hermosa, y el Presidente de la Academia de Historia, Jorge Núñez.

Hermosa destacó que es deber de los ecuatorianos mantener la memoria de quienes dieron su vida por la libertad, la defensa de los derechos y de la justicia. “Hay que recordar -dijo- que en el convento de San Agustín Cuero y Caicedo declaró como justa la proclama de la revolución”.

Por su parte, Núñez resaltó que Cuero y Caicedo siendo un hombre formado para la paz tuvo que enfrentar, el 2 de Agosto de 1810, la brutalidad colonialista que ese día asesinó al uno por ciento de la población quiteña. “Esto llevó a Cuero y Caicedo a pedir el acuartelamiento de los represores y luego su expulsión de la ciudad”.

El arzobispo Fausto Trávez celebró una misa en honor a los restos del obispo Cuero y Caicedo.

El  arzobispo Fausto Trávez celebró una misa en honor a los restos del obispo Cuero y Caicedo. Foto: Diego Pallero/EL COMERCIO


Las acciones y pensamientos de Cuero y Caicedo -agregó Núñez- tuvieron eco en la región. De igual manera recordó que la causa emancipadora de este prócer fue ahogada por las tropas colonialistas enviadas por el Virrey de Lima.

“El obispo Cuero y Caicedo y todos los que lucharon por la independencia plantearon la creación de un gobierno republicano algo que no se estaba pensando en Europa”. Ese fue uno de los puntos que destacó Vallejo sobre el pensamiento del obispo y agregó que, como él, muchos de los próceres tienen que estar presentes en la memoria del país.

Después del acto realizado en la Plaza Grande sus restos fueron llevados a la Catedral donde el arzobispo Fausto Trávez celebró una misa.

Al final de la ceremonia religiosa fue colocado cerca de otras figuras como Antonio José de Sucre, Carlos Montúfar y Federico González Suárez. Con estos actos se cierran las celebraciones de los 200 años de su fallecimiento.

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